Dijo Xavi Hernández tras ganarle in extremis al Betis que el Barça “tiene jugadores que no son pulcros”. Días antes, Jordi Cruyff aseguró que “se debe modernizar el equipo” con los fichajes del verano. Dos afirmaciones que tienen mucha miga y que dan pistas acerca de por dónde irán los tiros en el mercado estival. Es decir, que hacen falta futbolistas con buen pie para retener y pasar el balón y con cabeza para saber cuándo jugársela y cuándo no. Lo de la modernidad evoca a tipos potentes y dinámicos para el choque, el desmarque y la contra, al estilo de los que han triunfado en Champions con Bayern, Liverpool y Chelsea. Y lo de la mentalidad ganadora evoca al Madrid. Es lo que hay...
Todo un reto para una directiva, un área deportiva y un staff técnico de un club en el que, por sinceridad o por ganas de despistar, no para de repetirse que no hay ni un real. Algo que no cuadra con los movimientos realizados para intentar firmar a cracks caros, por lo que cuestan y por lo que cobran, como Haaland y Lewandowski, por poner dos ejemplos.
Por ahora, parece que con Coutinho se ahorrará un buen pellizco. Bien. Habrá que hacerlo con otros muchos. Y habrá que activar también las famosas palancas económicas, que se supone que darán más réditos que las que dejó la anterior junta en las carpetas de Tusquets y que no se quisieron activar. A nivel económico también habrá que tirar de pulcritud y modernidad. Todo un reto para el presidente Laporta, el tesorero Ferran Olivé y, se supone, también para el vicepresidente del dinero, Eduard Romeu, que algo debería pintar ahí, ¿verdad?