Marcó Jordi Alba al Betis en el último suspiro y, exagerando, por un momento me hizo pensar en la chilena de Rivaldo al Valencia. El Barça aseguró su presencia en la próxima Champions y, a partir de ahí, desde ya tiene que trabajar en cómo será su futuro. Y desde estas líneas en MD lo escribo: en un club sin la salud económica de otros tiempos, prefiero que se trabaje por un Barça joven que por la pura inmediatez. Más que en un equipo para mañana, pensemos en uno para pasado mañana.
De entrada, quien diga que estos tres partidos que faltan para cerrar la temporada no sirven de nada se equivoca. Para algunos miembros de la actual plantilla debería ser una pseudopretemporada, para desempatar su futuro. Más allá de saber qué pasará con los Dembélés, Adamas y unos cuantos más, hay quien puede irse del Barça casi sin haberlo visto jugar. Por decir uno, Neto, a quien por cierto vi bastante bien en un estadio tan difícil como el Villamarín.
¿Y de fichajes? Por dinero y ganas de pelear por títulos, llega un verano difícil, es obvio. Se habla de Lewandowski, un gran ‘9’, pero además de su alta cotización va para los 34. Sería una bendición avanzarse a la eclosión del gran jugador en crack, descubrir a un Stoichkov del Siglo XXI, por decirlo así.
Al Barça de Xavi ya se le han visto no hace tanto buenas cosas y el trío de pifias ante Eintracht, Cádiz y Rayo, si algo revela, es que falta mejorar la fiabilidad, que es saber ganar el día que no juegas bien. Pero, insisto, preferiría reforzar el plantel insistiendo en hacer un equipo más para el largo recorrido que para el domingo que viene.
En la actual plantilla hay donde ilusionarse, sobre todo si a Ansu y Pedri les acompaña el físico. Y, a pesar de que ahora le esté costando más, me gusta la obsesión de Ferran por chutar.
EL MADRID CONFIRMA QUE NO TODO TIENE EXPLICACIÓN
Si en agosto alguien me hubiera dicho que este Madrid iba a ganar la Liga a 4 jornadas y que estaría en la final de la Champions no sé qué le hubiera soltado. Iluso, como poco. Pero lo del Real en Europa confirma que en el fútbol no todo se explica. Todos los grandes clubs hemos vivido alguna vez milagros raros, pero a nadie le pasa todos los días, salvo al Madrid. Tras PSG, Chelsea y City, ahora viene el Liverpool. La lógica le haría favorito, pero mejor no decir nada más. Como el del Barça, el entrenador del Madrid tiene la presión de ganar. Pero disfruta de más libertad: puede quitar cracks, poner piernas y sobrevivir como sea. En el Barça habría un gran debate. Ganando 1-0, una vez puse un central en el 90’ y me preguntaron por qué lo hice. “Para defender”, dije. La que se montó. Y eso que ganamos...

