Matar al mensajero en Oporto

PANTALLA PLANAS

En la noche de Champions del martes, ya en el tiempo de descuento del Oporto-Atlético de Madrid, sucedió algo inconcebible. En Movistar+, después de que José Sanchis cantara el tercer gol de los colchoneros y Gustavo López y Álvaro Benito comentaran la manera como los rojiblancos habían sentenciado el partido, los espectadores desde casa escuchamos algunos gritos de fondo. Sanchis explicó lo que estaba sucediendo: “¡Nos están agrediendo, eh! ¡Nos están agrediendo! Cuatro perturbados, no sé cómo llamarles. Gente muy exaltada”. Incluso fuimos testigos de cómo el narrador intentaba calmar los ánimos de alguien: “¡Estate tranquilo! ¡Estate tranquilo!”. No tuvieron más remedio que desatender lo que sucedía en el campo para sobrellevar la violencia que estaban sufriendo en la cabina de retransmisión. “Está la seguridad... Se está poniendo la cosa fea. Tranquilos…”. Sanchis apuntaba lo insólito de esa desagradable situación: “Mira que llevamos años y esto no me había pasado en la vida. Se ha exaltado la cosa y nos ha tocado pagar el pato a nosotros. Por suerte no nos han enganchado bien. Yo que estoy más cerquita de la zona de aficionados me han arrancado la capucha y poco más…”. Sanchis lamentó a la audiencia lo sucedido, teniendo en cuenta que estaban contando algo que no se podía ver por pantalla. Se apreció la lógica desconcentración por lo que sucedía en el césped y en una de las últimas jugadas apuntaron con naturalidad que tendrían que esperar a la repetición porque no habían podido estar pendientes de lo que pasaba en el campo.

Unos descerebrados canalizaron la ira contra quien estaba narrando los hechos. Los evidentes conflictos en el terreno de juego se contagiaron a una parte de la grada, por la frustración del resultado, la eliminación de la Champions y la expulsión de Wendell. Los aficionados más radicales, los que entienden el fútbol desde la perspectiva salvaje de una tribu que debe defenderse de todo y contra todos, pasaron al ataque. El narrador está siempre bajo sospecha y cuando los resultados no favorecen es percibido como el enemigo a batir: el que ejerce de notario de los acontecimientos. La teoría inútil y ridícula de matar al mensajero. Como si atacando a los comentaristas, desactivando su trabajo y su presencia, pudieran borrar la realidad de lo sucedido o cambiar el destino.

La decadencia del futbolín

El documental ‘Foosballers’ que se proyectó durante el Off-side Fest celebrado en Barcelona y en la plataforma Filmin mostraba una realidad inaudita que se esconde detrás de las competiciones de futbolín. Un retrato fascinante de seis jugadores profesionales y un elenco de personajes curiosos que ofrecen su testimonio en un documental que delata la decadencia de este mundo del futbolín que hace lo imposible para no desaparecer.

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