Milagro

El Atlético llegó a Liverpool reconfortado por el 1-0 de la ida, confiado en protagonizar “el milagro de Anfield”, sin complejos y mentalizado para no ridiculizarse como en Turín. Tarea complicada en casa del campeón de Europa, que le sometió a un asedio infernal con el sello de Jürgen Klopp . Ritmo, intensidad, disciplina táctica, pasión, garra. Desarboló a Ter Stegen e ideó un plan semejante para someter a Oblak … Pero el fútbol, tan predecible, no siempre es lo que parece. Y el día del sorteo parecía que al hincha rojiblanco se le vino el mundo encima. Pues no. En el Metropolitano, 1-0, victoria de Simeone. Un hito que no empañó el tanto “red” en el minuto 44.

La puesta en escena atlética del primer tiempo, las ganas de sus jugadores, el orden, la presión arriba, el contragolpe a punto, las pinceladas tan escasas como sutiles de Joao Félix , invitaban al optimismo, a pesar del agujero defensivo que propició el remate de Wijnaldum . Un lapsus, quizá fatal. Con el Liverpool desbocado, el Cholo optó por reforzar el centro del campo con Marcos Llorente , un cambio comprensible, de no ser porque el sacrificado fue Diego Costa el día en que Correa se estaba ganando la sustitución a pulso.

Sin referencia arriba y con la presión del Liverpool a mil atmósferas, el Atlético empezó a sufrir, como siempre que termina atrás, y solo las paradas de Oblak , y el larguero, le sostenían. Donde caía el balón siempre había uno de Klopp , o más. Rápidos, incansables, poderosos, buscaban el segundo gol. Lo anotaron en la prórroga. Funcionaba el rodillo, hasta que Marcos Llorente, el cambio más luminoso que pueda imaginarse, sentenció al campeón con dos goles, más la rúbrica de Morata . En Anfield, los miércoles hay milagro

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