El ciclista todoterreno, ¿nace o se hace?

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Van der Poel, Pidcock y Van Aert son los máximos exponentes de una nueva generación de ciclistas capaces de vencer en varias disciplinas sobre dos ruedas

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Van der Poel, Pidcock y Van Aert son los máximos exponentes de una nueva generación de ciclistas capaces de vencer en varias disciplinas

TEAM JUMBO VISMA

A las puertas de la primavera, el calendario ciclista comienza a centrarse, por un lado, en las primeras clásicas de un día y en las carreras por etapas de una semana, en el ciclismo en ruta, y, por el otro, en las pruebas por etapas y las copas del mundo en el ciclismo de montaña. Y todo ello, tras haber dejado atrás los meses más duros del invierno, aquellos en los que los circuitos embarrados acogen a los entusiastas del ciclocrós.

Lo normal es que cada ciclista profesional se centre en una disciplina para dar lo mejor de sí, pero, de un tiempo hacia aquí, sobre todo en categoría masculina, han surgido auténticos fenómenos que compiten con éxito en varias disciplinas y cuyos calendarios alternan pruebas cuyo único punto en común es que los deportistas pedalean sobre dos ruedas, pero en terrenos muy diferentes, sobre monturas muy distintas y contra auténticos especialistas.

El neerlandés Mathieu van der Poel y el inglés Thomas Pidcock son los dos mayores exponentes de este nuevo ciclismo total, dado que se han anotado victorias de mucho prestigio en disciplinas ciclistas tan diferentes como el ciclismo de carretera, el de montaña y el ciclocrós. 

El primero ya cuenta con siete campeonatos del mundo de ciclocrós, uno de carretera, uno de gravel y varias pruebas de la Copa del Mundo de ciclismo de montaña, mientras que el segundo es doble campeón olímpico y campeón del mundo de mountain bike, además de ganador de la Strade Bianche, sobre grava —prueba que también tiene a Van de Poel entre sus vencedores—, y hasta de una etapa tan mítica del Tour como la finalizada en el Alpe d’Huez.

Y aún existe un tercero, el belga Wout van Aert, que alterna con éxito el ciclismo de carretera con el ciclocrós, al cosechar éxitos en ambas disciplinas gracias a su innegable talento: tres campeonatos del mundo de ciclocrós, varias clásicas en ruta, como la Milán-San Remo y la Amstel Gold Race, y la misma Strade Bianche sobre grava con que cuentan sus dos rivales en sus respectivos palmareses. ¿Existe un patrón común para todos ellos?

Lo más importante en estos casos, algo en lo que parecen coincidir todos los ciclistas mencionados, es que atesoran un bagaje motriz muy importante, que les ayuda a tener un control técnico sobre la bicicleta excelente, independientemente de si compiten con cubiertas más gordas o más finas, ya sea sobre firme estable, empedrado o incluso embarrado. En la etapa de formación de un joven ciclista resulta fundamental adquirir capacidades motrices sin dejar de pensar en que la bicicleta, a esas edades, no es más que un juguete.

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Si dejamos de lado que el componente genético y la tradición familiar también pueden jugar roles muy importantes —Mathieu van der Poel es hijo de Adrie van der Poel, un notable ciclista de carretera y campeón del mundo de ciclocrós en los años 90, y nieto de Raymond Poulidor, un magnífico corredor de grandes vueltas de los años 60 y 70, ocupante habitual del podio del Tour—, en los años de formación, un futuro ciclista no ha de sentir que sus entrenadores buscan convertirlo en un crack del deporte, sino que su prioridad debe ser mejorar la motricidad, trabajar el apartado técnico y táctico y desarrollar las habilidades básicas sobre las dos ruedas.

En esa etapa formativa, resulta fundamental respetar el crecimiento corporal y ganar recursos sobre la bicicleta, pues son etapas sensibles en las que hay que prescindir de buscar la base fisiológica. Y, ya con el cuerpo maduro, se puede buscar la especialización deportiva. A los 12 años, un joven no debe pensar en competir, sino en jugar. Gracias a sus muchas horas sobre la bicicleta a edades tempranas, talentos como Van der Poel, Pidcock y Van Aert han adquirido aprendizajes y habilidades técnicas, que podríamos definir como capacidades perceptivo-motrices y coordinativas, que ahora pueden aplicar en cualquier disciplina sobre dos ruedas. 

Todo ello, unido a su talento y a su ambición deportiva, les hace partir cada temporada como favoritos en aquellas pruebas que disputan, muchas veces dirimiéndose entre ellos la victoria. Son auténticos ciclistas todoterreno y pasarán a la historia por sus múltiples capacidades sobre cualquier bicicleta, sin importarles en absoluto si ruedan por asfalto, montaña, grava o pavés.

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