Justin Thomas ha firmado este domingo uno de los golpes del año en el planeta golf. Ha sido durante su partido individual contra Tommy Fleetwood en la sesión final de la Ryder Cup.
Se jugaba el hoyo 6 en el Black Course de Bethpage State Park. Thomas se iba escorado hacia la derecha de calle en la salida y se quedaba a unos setenta y dos metros de distancia del hoyo. Sin embargo, su segundo golpe era perfecto.
La bola volaba para botar justo antes de la bandera, a un metro escaso, y para rodar hacia dentro del hoyo. Su golpe desataba la locura de la afición local, necesitada de empujar a los suyos para remontar una Ryder que Europa tenía muy de cara y que acababa cerrando.
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