La selección masculina de waterpolo, una generación única que se hizo eterna

GRAN GALA MD

El equipo español ha recibido el Trofeo Yamaha en la Gran Gala de Mundo Deportivo tras la conquista de su título universal en Singapur

El seleccionador David Martín y varios de sus jugadores recogieron el trofeo que les entregó Jon Eguizabal, Marketing Manager de Yamaha. De izquierda a derecha, Biel Gomila, Roger Tahull, Bernat Sanahuja, Álex Bustos, David Martín, Alberto Munárriz, Unai Aguirre, Unai Biel, Edu Lorrio, Sergi Cabanas y Javi Bustos
El seleccionador David Martín y varios de sus jugadores recogieron el trofeo que les entregó Jon Eguizabal, Marketing Manager de Yamaha. De izquierda a derecha, Biel Gomila, Roger Tahull, Bernat Sanahuja, Álex Bustos, David Martín, Alberto Munárriz, Unai Aguirre, Unai Biel, Edu Lorrio, Sergi Cabanas y Javi BustosPere Punti
  • Redacción

    Barcelona

Todo parecía perdido, porque estaban en las semifinales del Mundial de Singapur pero siempre tuvieron claro su único deseo: el oro. Un bloqueo monumental en ataque parecía cerrar las puertas hacia la final. Entonces, en el último segundo, llegó el milagro: un gol sobre la bocina para forzar los penaltis y pasar a la lucha por el oro.

El no dejar de creer siempre tiene premio. El gol de Alberto Munárriz abrió las puertas hacia una final en la que él mismo, Unai Aguirre, Unai Biel, Álex Bustos, Javi Bustos, Sergi Cabanas, Biel Gomila, Álvaro Granados, Miguel de Toro, Marc Larumbe, Edu Lorrio, Alberto Munárriz, Felipe Perrone, Bernat Sanahuja, Roger Tahull y Fran Valera derrotaron a Hungría para conquistar el cuarto título mundial español, segundo de una generación que ya se había coronado en 2022 y que lleva cinco eventos universales consecutivos saboreando metal.

Porque mucho más importante que un triunfo es tener una idea para poder construir más. En esa era de excelencia vive el equipo liderado por David Martín, el hombre que ha dado una seña de identidad única a un equipo con el trabajo, la intensidad y la ayuda al compañero como gran bandera.

“Somos un deporte minoritario. Competimos con países con una cultura mayor”, ha destacado el seleccionador sobre su deporte. Ha querido resaltar el trabajo que se hace en los clubes, la base de la selección. “Hay mucho talento y la cultura sobre todo en los clubes catalanes es muy importante. Es un nicho de mercado muy pequeño, pero muy potente. Ese es nuestro secreto”, ha agradecido David.

Porque el de la selección de waterpolo es el triunfo de una idea y de un sistema, pero también de un equipo que es un grupo de amigos, unidos en los éxitos y en los momentos duros, conscientes de que esos valores son gran parte de su éxito. Orgulloso los mira ya desde fuera el eterno capitán Felipe Perrone, con la despedida más brillante que se podía tener. No es para menos: continúa una generación única que nunca dejó de creer y que se hizo eterna con su segundo título mundial.

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