Redacción

La 'caraja' de las 14

OPINIÓN

La Real Sociedad salió dormida al partido. No es una frase hecha: fue una realidad palpable desde el primer minuto. Regaló una parte entera ante el colista, el Real Oviedo, y eso en Primera se paga. Lo más preocupante no es el empate, sino el contexto. Un equipo que apenas había marcado 13 goles en toda la temporada te hace tres en tu casa. El menos goleador de la categoría -y del continente- convirtió Anoeta en un terreno cómodo. Esa desconexión inicial condicionó todo lo que vino después.

No se pueden desperdiciar 45 minutos así, y menos en un horario que ya ha dado sustos antes. Hay que salir a por todas, imponer ritmo, marcar territorio y hacer sentir al rival que no tiene nada que rascar. La Real fue plana, previsible y blanda. Le faltó dominio real, circulación rápida y, sobre todo, agresividad en las áreas. Porque no solo se trata de atacar mejor, sino de defender el área propia con contundencia, tensión y responsabilidad competitiva. El equipo tiene que dar mucho más. por contexto, por lugar y por el momento en el que es. 

Luego llegó la reacción, el arreón y la épica, pero eso no puede ser el plan. No se puede vivir siempre al borde del precipicio esperando que el talento individual lo arregle todo en media hora. La ambición europea exige regularidad, concentración y oficio desde el minuto uno. Si el equipo quiere dar un paso adelante, debe erradicar estas 'carajas' tempranas que regalan puntos y obligan a hazañas innecesarias. Competir bien no es reaccionar: es empezar mandando. Y si la Real Sociedad quiere llegar a Europa deberá hacerlo más. 

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