¡Oh capitán, mi capitán!

A LA CONTRA

Futbol primera división estadio de Anoeta Real Sociedad Atlético de Madrid final del partido Mikel Oyarzabal

Futbol primera división estadio de Anoeta Real Sociedad Atlético de Madrid final del partido Mikel Oyarzabal

Unciti

Durante mucho tiempo, portar el brazalete de capitán dentro de un campo de fútbol, no tenía mucho más alcance que el de representar al equipo ante el árbitro, como portavoz autorizado, y poder discutir con el colegiado, en la medida en que éste lo permitiera… y poco más. Sin embargo, se podría afirmar que, el rol del cargo de capitán se ha cargado de más contenidos, que tienen una proyección sobre el entorno que lo rodea, mucho más importante.

Y un ejemplo descriptivo lo ofrecieron los capitanes del Athletic Club, Oscar De Marcos e Iñaki Williams en Roma en la primera jornada europea, hace escasamente unas semanas, cuando se dirigieron al fondo donde se concentraban los seguidores rojiblancos, para recriminarles su comportamiento -el de unos pocos, pero suficientes para haber provocado una tragedia-, y recordarles que ellos, los aficionados, lo mismo que los futbolistas, representan a una entidad, unos valores y a toda una masa social que conforma el soporte social de un club.

Hace menos tiempo asistíamos en Anoeta a un par de intervenciones del capitán de la Real Sociedad, Mikel Oyarzabal; la primera de ellas, el día del partido de Europa League ante el Anderlecht, acudiendo a la conclusión del partido a la zona que se vio afectada por la conducta vergonzosa de unos indeseables del equipo visitante, para mostrarles su apoyo. Y unos días más tarde, con motivo de la visita del Atlético de Madrid, se acercó a la grada de animación Aitor Zabaleta, para afear la conducta de algunos de los nuestros, que se distinguieron por dar la nota, con cánticos absolutamente desafortunados. Y esta última intervención tiene una mayor carga de profundidad, por cuanto está dirigida a tus propios seguidores, y eso es algo a lo que no estamos habituados. No es tan fácil encararte con tu propia gente como hacerlo con gente a la que no conoces y a la que no volverás a ver en tu vida. Pero es lo que se espera de un capitán, que cuando sea menester dar la cara, aparezca y represente al club como éste se merece. Y Mikel ha cumplido con creces.

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