No se desunan

A LA CONTRA

Martín Lasarte, junto a Pablo Balbi y Alberto Iturralde, el día del ascenso de la Real

Martín Lasarte, junto a Pablo Balbi y Alberto Iturralde, el día del ascenso de la Real

MD

Desde aquel ya lejano 13 de junio de 2010, día en el que la Real Sociedad, tras batir al Celta en Anoeta por 2-0, recuperaba la categoría perdida tres años antes, y retornaba a su hábitat natural, la Primera División, han sucedido muchísimas cosas, la mayor parte de ellas saludables, y que han contribuido al crecimiento del club hasta los niveles en los que se halla en la actualidad.

Aquella Real Sociedad, dirigida desde el banquillo por Martín Lasarte, y secundado desde el terreno de juego por los Griezmann, Aramburu, Xabi Prieto, Zurutuza y compañía, cerró una etapa oscura, difícil, inolvidable, en cualquier caso, de la historia del club. La Real venía de sufrir una suerte de crisis identitaria, en virtud de la cual, era lícito cuestionarse prácticamente todo. La entidad necesitaba una regeneración a todos los niveles; de alguna manera, tocar fondo, y rebotar hacia arriba.

Esta reinvención de la Real Sociedad, necesaria a todas luces, resultaba prácticamente imposible con el equipo varado en la Segunda División. De ahí la importancia de recuperar el espacio perdido lo antes posible. Fue a la tercera, tras dos intentos fallidos anteriores, uno de ellos especialmente doloroso. El técnico uruguayo, que aún tenía un año de contrato, no podría disfrutar del resultado de su trabajo, y abandonaría el club por la puerta de atrás, algo que, en modo alguno merecía. Pero ésa es una historia para otro día. Y antes de abandonarnos, y como parte de su legado, nos dejó aquel deseo u advertencia dirigido a todos los que forman la familia txuri urdin, trabajadores, jugadores, directiva y afición: “No se desunan”.

Afortunadamente, el paso del tiempo ha sido testigo de la estabilización de la entidad, lo que ha venido acompañado de los éxitos deportivos, probablemente en un ejercicio de retroalimentación absolutamente natural. A día de hoy, el equipo ha alcanzado un grado de comunión con su gente, incuestionable, lo que convierte el proyecto de este club en un propósito tremendamente ilusionante, y en el que todos presumimos que lo mejor está por llegar.

EL MERCADO ES UN SER VIVO

Todos recordamos las palabras del director de fútbol de la Real Sociedad relativas a la capacidad de mudar, de agitarse y de activarse, de un momento a otro, que tiene el mercado del fútbol. Ya restan escasamente unas horas para que se cierre la ventana de fichajes invernal, que se presumía plácida y serena para la Real Sociedad, pero que, finalmente ha resultado bastante nerviosa y convulsa. Obviamente, siempre hay que contar con los imponderables; así, pocos podían sospechar que Momo Cho se presentaría en el club con una oferta casi irrechazable, para abandonar la Real Sociedad, lo que obligaría a la unidad de reclutamiento a moverse con rapidez para tapar la vía de agua que se había creado. Y llegó Sheraldo Becker, procedente de la Bundesliga. Todavía más difícil de prever resultaba que los dos inquilinos del flanco zurdo de la defensa, cayeran lesionados en el espacio de tres días. Y llegó Javi Galán, desde nuestro “querido enemigo”, el Atlético de Madrid.

Cruzamos los dedos para que no se produzca de aquí al cierre del mercado ninguna incidencia negativa más, porque estoy convencido de que Roberto Olabe hubiera preferido que su axioma no hubiera cobrado tanto protagonismo.

EL CONDE NO TIENE PRISA

Mikel Merino sigue siendo la gran preocupación de la dirección deportiva, por mucho que los mensajes que se transmiten al respecto pretendan ser tranquilizadores. El hecho de que el futbolista navarro no haya ampliado su vinculación con la Real aún no deja de ser una mala noticia. No ha pasado nada que invite a preocuparse, pero no ha pasado nada, o muy poco, para lo que sería deseable.

PROHIBIDO EL PASO

Las cifras en defensa que viene firmando el equipo, con Remiro batiendo récords de imbatibilidad y con un eje de la defensa conformado por auténticos titanes como Zubeldia y Le Normand, convierten a la Real en una de las escuadras más fiables, por cuanto su solvencia defensiva tiene la virtud de convertir en bueno todo lo que se consigue en ataque. Los pasillos hacia Remiro están cerrados a cal y canto.

¿SABÍAS QUE...?

- En el presente siglo, Real Sociedad y Girona se han enfrentado en Liga en 11 oportunidades, con un balance de 3 triunfos realistas, 1 gironí, y 7 empates.

- La última victoria realista en Girona fue en la 2022-23, con un espectacular 3-5, y goles de Sorloth (2), Brais, Zubimendi y Kubo.

- La primera vez que la Real y el Girona se cruzaron fue en la 1935-36 (los donostiarras se denominaban Donostia FC), y ganaron 3-2.

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