
Alargar la agonía
El Real Madrid ganó al Celta por 1-2 en Balaídos. Fue gracias a un gol de Valverde en el minuto 94. De rebote, sí, pero esos también valen. Tres puntos agónicos que le permitieron al Real Madrid dormir a un punto del Barcelona, que juega en Bilbao. Sin duda, esa es la mejor noticia para un equipo blanco que sigue sin jugar a nada, pero como en toda la historia del madridismo, se agarra a un clavo ardiendo y espera la recuperación de los lesionados para imaginar a Carvajal, el capitán, levantando un título esta temporada.
Me da que eso es mucho imaginar porque la sensación que ha dado y da este Real Madrid es que el triunfo de Vigo no fue otra cosa que alargar la agonía de este equipo. Sigue sin jugar a nada y lo ha hecho con o sin Mbappé y Bellingham en el once. Esa es la realidad de este Real Madrid que, como dice Arbeloa, juega a ganar. Vamos, como todos los equipos de todos los deportes del planeta.
Ahora llega el City, que son palabras mayores. El madridismo hace bien en disfrutar del triunfo en Vigo que, para variar, estuvo rodeado de polémica. Por parte gallega, reclaman una falta del Real Madrid antes del gol de Valverde. Por parte madrileña, la expulsión de Jutglà en la primera parte y un penalti de Arda Güler.
Habrá versiones de esas jugadas de uno y otro lado para justificar sus reclamaciones y los que asumen el papel de expertos arbitrales dirán también la suya. Vamos, lo de siempre...y que no falte porque esa es la salsa de este deporte llamado fútbol. Guste o no, es así porque ni el fútbol ni el mundo son perfectos.