Perdía el Real Madrid el tren de la liga pasada en Montjuic. Vinicius daba señales evidentes de cansancio cuando Ancelotti entendió la urgencia del momento y decidió agitar su ataque. En el banquillo estaba Rodrygo, pero el suplente que utilizó fue Víctor Muñoz, un chaval, entonces, del filial. Los insondables caprichos del fútbol le dieron a Víctor la posibilidad del empate, su tiro no encontró puerta y ahora, con apenas 3 jornadas, triunfa en Osasuna.
De Rodrygo aquella tarde de mayo en Montjuic no se supo más. Entre lesiones y otros males el brasileño no hizo acto de presencia en el momento clave; luego Xabi Alonso intentó rehabilitarle en el Mundial de Clubes dándole la titularidad en el debut; no volvió a hacerlo más.
Así las cosas, durante todo el verano se ha especulado con su salida, que si 100 millones, igual son 80, después 60, lo cierto es que al Madrid no llegó ninguna oferta por él. El jugador guardó silencio salvo por un mensaje en sus redes declarando su amor por el Madrid.
Lo mejor para Rodrygo y su equipo es que Alonso sorprendió en Oviedo colocándole en el once titular en detrimento de Vinicius. Ahí es nada. Y para jugar por la izquierda, su gran deseo. Rodrygo, que entonces era una incógnita, no defraudó y ofreció retales del fútbol que atesora; y frente al Mallorca fue suplente y sustituyó a Vinicius para volver a jugar por la izquierda. Xabi Alonso ha resuelto un gran problema con una solución que refuerza una de sus bandas. Acertará si reparte minutos y persuade a sus jugadores de la conveniencia de sus roles. Tarea de entrenador.