La debacle del Real Madrid en el Clásico ante un Barcelona monumental ha abierto en canal al club blanco desencadenando una crisis de consecuencias impredecibles. La posibilidad de que se produzca un cambio de ciclo inesperado a los pocos meses de haber conquistado el doblete Liga-Champions y tras la incorporación de Kylian Mbappé ya no es una quimera sino una amenaza muy seria. La banda imberbe de la Masia, con Hansi Flick a los mandos, resquebrajó el faraónico proyecto de Florentino Pérez con una exhibición para la historia proclamando a los cuatro vientos que su ambición no conoce límites.
Nadie se salva de la quema en el Real Madrid tras el desastre vivido en el Santiago Bernabéu. La planificación diseñada por el presidente está en entredicho porque no se ha llenado el vacío dejado por Kroos y porque la defensa está cogida con pinzas por la falta de efectivos debido a las lesiones de Carvajal y Alaba; Carlo Ancelotti es la diana de las críticas más feroces porque sigue dando palos de ciego con un equipo que no carbura pasados dos meses y medio de competición y sigue sin dar bola a Güler y Endrick; y los futbolistas son en el epicentro de la ira madridista por su desastrosa actuación en el Clásico y por estar, prácticamente todos, muy lejos de su mejor versión.
Kylian Mbappé naufragó en su primer Clásico y no es ni la sombra del futbolista determinante que deslumbró al mundo entre 2017 y 2022. Jude Bellingham sigue negado ante el gol este curso y su rendimiento en 2024 está a años luz del jugador deslumbrante que aterrizó en Chamartín hace poco más de un año.
Vinicius, por su parte, volvió a perderse en sus batallitas infantiles con rivales y colegiados y fue incapaz de ayudar a sus compañeros, que se diluyeron como azucarillos tras el descanso para ser engullidos en el segundo tiempo por el Barcelona. El brasileño recibirá hoy su primer Balón de Oro en una gala deslucida para la gran comitiva blanca que le acompañará por la hecatombe en el Clásico.
La carencias, al desnudo
El exhibición del Barça de Hansi Flick en el Santiago Bernabéu desnudó punto por punto todos los males que azotan al Real Madrid esta campaña, que no son pocos ni menores.
La solidez defensiva que sostuvo a los de Ancelotti hasta hace unos se ha esfumado, con toda la retaguardia señalada en los cuatro tantos del Barcelona el sábado. La fluidez en el juego ha desaparecido por completo desde la retirada de Toni Kroos y no hay perfiles en la plantilla, más allá del veterano Luka Modric, que puedan ejercer las funciones que acaparaba el centrocampista alemán. El bajón físico en la segunda parte frente a un Barça que fue a más sitúa también a Antonio Pintus en el punto de mira del vestuario.
Carletto no da con la tecla para que su equipo carbure por más que agite las alineaciones o cambie de sistema y su figura despierta cada vez más recelo en las altas esferas pese a que su puesto, de momento, no corre peligro. El Real Madrid sufre ante cualquier planteamiento rival y en casi todos los contextos de partido y la energía, calidad y determinación mostradas por el Barcelona dejan en el diván a todos los estamentos del club, obligados a dar una vuelta de tuerca a un proyecto diseñado para ser hegemónico y que ahora se ve amenazado. El Barça de Flick mandó un mensaje rotundo en Chamartín: ha vuelto para asaltar la cima


