Tres penaltis se produjeron anoche en el Estadio Balaídos y dos de ellos fueron como consecuencia de tocar el balón con la mano dentro del área. El tercero por el derribo a Karim Benzema. Hay incluso una cuarta acción previa al tercer gol del Real Madrid anotado por Vinicius donde el balón golpea en el brazo de Militao justo antes del contraataque que finaliza con el gol del brasileño.
En todas ellas acertó a la hora de tomar su decisión el colegiado Jesús Gil Manzano que, a juicio del estamento arbitral, completó un gran partido en Balaídos.
La dos manos sancionadas como pena máxima, tal y como aparecen en la reciente circular remitida del CTA, fueron por ocupar una posición antinatural. Tanto la señalada a Tapia que acabó en el primer gol de Benzema como la cometida por Militao que propició el empate de Iago Aspas.
La circular deja bien claro que este tipo de manos en posición antinatural son cuando "El jugador que ocupa con su brazo/mano un espacio mayor, corriendo un riesgo y, como consecuencia de ello, corta el pase de un contrario, un disparo a portería. Este tipo de situaciones abarca casos en los que mano o brazo están claramente despegados y alejados del cuerpo o están claramente despegados por encima del hombro".
En el primero Tapia corta un disparo a portería que podría haber supuesto el primer gol del Real Madrid. En el caso de Militao, en el momento de salto ya lo hace con el brazo claramente despegado.
Y luego está la mano que no sancionó el colegiado extremeño y que está dentro de las no consideradas como manos por el estamento arbitral en dicho documento. Se trata de aquellas manos procedentes de un despeje de un compañero de equipo, como fue el caso, y donde dice textualmente: "Si el balón proviene directamente del despeje del compañero y el balón llega inesperadamente a otro defensor, impactándole en la mano o brazo". Fueron acciones claras que no necesitaron de la intervención desde el VAR de José Luis González González. Ni siquiera fueron manos grises donde este año se ha instado a que valoren las consecuencias antes de adoptar la decisión final: "En aquellas acciones en las que la posición del brazo o la mano puedan estar al límite de la sanción, se recomienda a los árbitros que valoren la consecuencia posterior sobre el juego que hubiera habido de no haber tenido lugar ese contacto, como un agravante o un atenuante de cara a la decisión final a tomar, pero solo para acciones "grises", no para situaciones donde la posición de la mano o brazo sea claramente sancionable"


