Hugo Pérez, Marcos Fernández, Miguel Rubio, Marko Dmitrovic, Kike García, José Salinas, Carlos Romero, Roberto Fernández y Ramon Terrats. Solo dos días después de arrancar, de forma oficial, el mercado de fichajes en las grandes ligas europeas, el RCD Espanyol ya ha completado gran parte de la remodelación de su plantilla, necesaria después de las 10 salidas que se han producido.
Los dos porteros (Joan Garcia y Fernando Pacheco), los tres jugadores que acababan contrato (Sergi Gómez, Álvaro Aguado y Brian Oliván) y cinco de los nueve cedidos que llegaron la temporada pasada. Dos se marcharon en enero (Naci Ünüvar e Irvin Cardona), otros dos ya están de vuelta (Romero y Roberto) y hay uno al que se sigue esperando.
Se trata de Marash Kumbulla, sobresaliente durante su cesión procedente de la Roma. El internacional albanés, por el que los ‘giallorossi’ pagaron más de 26 millones de euros en 2021, volvió a sentirse futbolista en Cornellà-El Prat después de la grave lesión de rodilla que sufrió hace dos años. “Me cambió”, admitió el propio futbolista, cuyo periplo como perico se saldó con 36 partidos en los que, además de anotar tres goles, se erigió en el líder de la defensa, compenetrándose a la perfección con un Lele Cabrera que también recuperó su mejor versión.
Es por ello que la dirección deportiva que encabeza Fran Garagarza trabaja a destajo para devolver a Marash a la Ciudad Condal. Tal como pudo confirmar MD, Espanyol y Roma están en contacto a día de hoy, discutiendo fórmulas para que el central, de todavía 25 años, siga vistiendo de blanquiazul el próximo curso.
Aún así, la negociación no se antoja sencilla. Kumbulla tiene ‘novias’ en Italia, España e incluso Inglaterra y la Roma, que recientemente ha cambiado de entrenador y director deportivo, quiere recuperar parte de la inversión que hizo en su día.
De momento, el jugador empezará la pretemporada a las órdenes de Gian Piero Gasperini. A partir de ahí, a esperar, con tres factores del lado blanquiazul: su grata experiencia aquí, sus ganas de ser importante allá donde vaya y sobre todo, que tenga dos años más de contrato en Roma, lo que incluso posibilitaría una nueva cesión. Paciencia, en cualquier caso, que el verano es largo y, en este caso, el tiempo puede ser el mejor aliado del Espanyol.


