La Finalissima que no se jugará: Messi, el gran perjudicado
Con 48 títulos, el argentino es el futbolista más laureado de la historia y tenía la oportunidad de ganar otro, algo que a sus 38 años no era para desdeñar


- Fernando Polo
Subdirector - Barcelona
La cancelación de la Finalissima entre Argentina y España ha provocado un terremoto en el fútbol internacional. El partido, que debía enfrentar a los campeones de la Eurocopa y la Copa América, estaba previsto para el 27 de marzo, pero finalmente se suspendió tras semanas de desacuerdos institucionales y la imposibilidad de encontrar una sede alternativa tras el conflicto en Oriente Medio que afectó al evento inicialmente programado en Catar.
La UEFA había propuesto diferentes soluciones para salvar el partido —desde jugarlo en el Santiago Bernabéu hasta disputarlo en formato ida y vuelta entre Madrid y Buenos Aires o trasladarlo a una sede neutral en Europa—, pero ninguna de las alternativas prosperó. Sin acuerdo entre las federaciones y con un calendario imposible de reordenar, el encuentro quedó definitivamente cancelado. Pero más allá del desencuentro institucional, la suspensión deja un gran perjudicado deportivo: Lionel Messi (38 años).
La Finalissima no era un partido más. Era el escenario perfecto para enfrentar a las dos selecciones dominantes de los últimos años y para medir al campeón del mundo con el campeón de Europa. Para Messi, además, tenía un valor simbólico especial.
El argentino es hoy el futbolista con más títulos colectivos en la historia del fútbol, un récord que lo ha consolidado como el jugador más laureado de todos los tiempos. A lo largo de su carrera ha acumulado 48 títulos oficiales entre clubes y selección, superando a cualquier otro futbolista en la historia del deporte.
Su palmarés incluye, entre otros logros, el Mundial de Qatar 2022, dos Copas América, múltiples Champions League con el FC Barcelona, ligas en España y Francia, además de títulos recientes con Inter Miami en Estados Unidos.
En otras palabras, Messi ha construido una carrera única basada no solo en talento individual —ocho Balones de Oro— sino también en una capacidad extraordinaria para ganar trofeos colectivos de forma constante durante más de dos décadas.
Para Messi, la Finalissima representaba algo más que un amistoso de lujo. Era la oportunidad de seguir ampliando una marca que ya parece inalcanzable. Argentina llegaba como vigente campeona de América y defensora del título de la propia Finalissima, tras la victoria 3-0 sobre Italia en Wembley en 2022. Un nuevo triunfo habría significado otro trofeo internacional en su carrera, reforzando aún más su posición como el jugador más ganador de la historia. La cancelación del partido, por tanto, no solo elimina un espectáculo que el fútbol mundial esperaba. También priva a Messi de una ocasión real de sumar un nuevo título con la selección argentina.
Las tensiones geopolíticas, los desacuerdos entre federaciones y la complejidad del calendario internacional han terminado por dejar sin partido a dos campeones continentales. En un año previo a la Copa del Mundo, el fútbol pierde uno de los duelos más atractivos posibles. Y, paradójicamente, el mayor damnificado deportivo puede ser el jugador que más ha ganado en la historia
Porque cuando se cancela una final entre campeones, se cancela también la posibilidad de seguir ampliando una leyenda. Y en el caso de Lionel Messi, cada final perdida por el calendario es una oportunidad menos de agrandar un palmarés que ya es, por sí solo, irrepetible. Con 48 títulos colectivos, el argentino ya ocupa la cima del fútbol mundial. Pero la Finalissima era otra oportunidad para seguir haciendo historia. Una que, al menos esta vez, el fútbol decidió no jugar.