Una bandera israelí gigante fue proyectada la noche del domingo en la fachada del edificio del número 10 de Downing Street y en el Ayuntamiento de Londres en homenaje a las más de mil personas asesinadas el sábado pasado por el movimiento islamista Hamás en el conflicto entre Israel y Palestina. Al día siguiente, se disputaron cinco partidos de la Premier League, pero no hubo ningún minuto de silencio ni momento de solidaridad con las víctimas de la repentina escalada de violencia en Gaza e Israel.
El día después del primer lanzamiento de cohetes y conocida ya la masacre, el fútbol inglés optó por un prudente silencio. Tampoco los clubs han hecho aún declaraciones públicas expresando su posicionamiento hacia Israel. Pero, finalmente, la Asociación de Fútbol (FA) ha reaccionado ante las numerosas presiones y ha decidido guardar un minuto de silencio antes de que los jugadores de Inglaterra jueguen este viernes contra Australia en el amistoso de Wembley. También quedan prohibidas las banderas de Palestina e Israel y cualquier objeto de animación que no sea deportivo.
La ira de la numerosa colonia judía del Reino Unido por la falta de solidaridad con los ataques por parte de la FA ha condicionado la respuesta. El arco de Wembley no estará finalmente iluminado con los colores de la bandera de Israel, como se ha hecho siempre en Wembley en solidaridad con otras causas, como el apoyo y solidaridad al sistema de salud inglés NHS, la comunidad LGBT+ o para conmemorar las muertes de Pelé y de la reina Isabel II. Entonces se iluminó la estructura principal del estadio londinense, pero esta vez no ha habido consenso. A los aficionados se les confiscarán además las banderas y los jugadores llevarán brazaletes negros por los fallecidos.
La primera directriz política la dio la ministra del Interior, Suella Barverman, al advertir que ondear la bandera palestina puede ser considerado como un delito de orden público ‘’por tratar de glorificar actos de terrorismo’’.
Israel se encuentra en guerra desde el sábado, cuando el grupo radical islamista Hamás lanzó un ataque sorpresivo por tierra, mar y aire contra varias localidades judías. Más de 1.200 ciudadanos israelíes han perdido ya la vida y otros 2.600 resultaron heridos, mientras que otras varias decenas, incluyendo mujeres, niños y ancianos, fueron secuestradas y llevadas a Gaza.
Del lado palestino, unas 1.500 personas murieron y 4.600 resultaron heridas por los bombardeos israelíes. Su ejército ha ordenado un asedio completo a la Franja de Gaza, el enclave gobernado por Hamás desde 2007, desde donde partió la ofensiva.
Criticada equidistancia
La falta de posicionamiento y de cualquier reacción pública en el importante partido jugado el domingo en el Emirates de Londres entre el Arsenal y el Manchester City fue la expresión de la difícil situación que enfrenta también a la Premier League por los innumerables intereses geopolíticos y económicos. El estadio local de los ‘gunners’ lleva el patrocinio árabe de Emirates, principal sponsor del club de un país, Dubai, que tiene su propia posición de vecindad con el conflicto regional que involucra a Israel y Palestina. El partido fue transmitido por BeIN Sports, el canal de televisión estatal de otro emirato, Qatar, que es propietario de los derechos de la Premier. El Manchester City es a la vez propiedad de Abu Dhabi, emirato árabe con su propia relación compleja con Israel, involucrado en unas relaciones de deshielo que han provocado hostilidad pública por parte de Irán, el país que apoya a los islamistas de Hamás.
La Premier League no tiene planes, por tanto, de hacer ninguna declaración de apoyo ni de ofrecer ningún signo visible de simpatía hacia la causa judía que no venga de un posicionamiento público del Gobierno de Rishi Sunak, como hizo cuando Rusia invadió Ucrania. En los últimos tiempos, los estadios ingleses han vivido actos de reconocimiento y solidaridad durante los partidos de fútbol porlos trágicos terremotos en Marruecos, las inundaciones en Libia y la guerra en Ucrania. Pero la actual escalada de muertes en Israel, que supera el terror imaginable en cualquier conflicto armado, entra en el terreno de la tan denostada equidistancia geopolítica.
En busca de consenso
Algunos clubs de la Premier League sí han deslizado privadamente que sería apropiado guardar minutos de silencio antes de los partidos de liga que siguen al parón internacional de selecciones. Pero se busca un consenso general, y cualquier discusión sobre cómo reaccionar al estallido del brutal conflicto entre Israel y Hamás tiene que contar con la opinión de clubs como el Newcastle y el Manchester City, que tienen a fondos de Arabia Saudí y Abu Dhabi como propietarios. Tienen tiempo para tomar una decisión hasta el fin de semana del 21 y 22 de octubre.
La situación podría cambiar, sin embargo, si el Gobierno inglés continúa adelante con sus planes de guardar un minuto de silencio en todos los actos oficiales en honor de los ciudadanos israelíes que han perdido la vida, aumentando así la presión sobre los organismos deportivos para que sigan su ejemplo y organicen sus propios homenajes.
El Palacio de Westminster, sede de The Houses of Parliament, sí apareció iluminado con el azul y blanco de la bandera de Israel. El temor a una reacción violenta ha estado detrás de la decisión de no iluminar el arco de Wembley esta noche en azul y blanco, y uno de los argumentos es un próximo partido de clasificación para la Copa del Mundo entre Australia y Palestina.
