Arabia Saudí está de moda y atrae cada vez más a futbolistas extranjeros, deslumbrados por las millonadas que se les paga en un país criticado por su vulneración de los derechos humanos. Además de por esos opulentos contratos, los jugadores se sienten atraídos por la tributación, pero tal y como explica el diario 'Expansión', no es oro todo lo que reluce. Pese a que en Arabia no existe impuesto sobre la renta, Karim Benzema, por ejemplo, seguirá sometido a una serie de gravámenes ligados a España. Pese a ello, la diferencia sigue siendo considerable.
Benzema cobrará unos 100 millones de euros por cada una de las dos temporadas que jugará en el Al-Ittihad, además de otros 20 por ser embajador de la candidatura de Arabia Saudí para el Mundial 2030. Contrastan con los 24 'kilos' brutos (11'5 netos tras impuestos) que percibía en el Real Madrid. La distancia es abismal.
La 'exit tax'
Pero en contra de lo que podría parecer en un principio, parte de esos millones que cobrará en Arabia irá al fisco español. Primero, en virtud de la llamada 'exit tax' o impuesto de salida, que grava entre el 19 y el 28% las ganancias por participación en sociedades de quienes se trasladan fuera de la Unión Europea tras haber residido al menos 10 de los 15 años anteriores en ella, caso del delantero francés.
También pagará si cobra rentas pendientes tras su traslado o rentas que siga recibiendo de fuentes españolas, ya como no residente. En caso de mantener patrimonio o participaciones en sociedades que tengan propiedades en España, también le afectara el Impuesto sobre Patrimonio y el de solidaridad sobre las grandes fortunas. Es decir, España se seguirá llevando un buen pico de las ganancias de Benzema.


