La curiosa tendencia del Girona en la segunda vuelta

GIRONA FC

El equipo ha sumado siete puntos frente a rivales de la primera mitad de la tabla en esta segunda vuelta, pero solo tres contra conjuntos de la zona baja

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Vladyslav Vanat, sufriendo una entrada de Oriol Rey frente al LevanteAlex Caparros / Getty
La curiosa tendencia del Girona en la segunda vuelta
  • Álex Luna

    Girona

La segunda vuelta del Girona está dejando una tendencia curiosa. El equipo de Míchel parece sentirse más cómodo frente a rivales de la parte alta de la clasificación que ante aquellos que luchan por la permanencia. Los números reflejan una diferencia clara entre ambos escenarios.

Ante equipos situados en la primera mitad de la tabla, el conjunto gerundense ha ofrecido una de sus mejores versiones. Frente a Espanyol, Getafe, Barça y Celta ha sido capaz de sumar siete puntos. El equipo ganó los dos derbis catalanes, empató frente al Getafe y solo cayó ante el Celta, en un partido donde, por ocasiones y sensaciones, no mereció irse de vacío.

Ese tipo de partidos favorecen a los catalanes. Cuando el rival también quiere jugar, el equipo encuentra espacios para correr, puede presionar más arriba y tiene más facilidad para desplegar su fútbol ofensivo. Jugadores como Lemar, Tsygankov u Ounahi encuentran más metros para recibir entre líneas y el equipo se siente cómodo atacando en transición.

La cara opuesta aparece ante rivales de la zona baja. Frente a Oviedo, Sevilla, Alavés y Levante, el balance es mucho más discreto: solo tres puntos sumados. Dos de esos rivales, además, ocupan las dos últimas plazas de la tabla. El equipo perdió ante el Oviedo, empató frente a Sevilla y Alavés y salvó un punto en el descuento contra el Levante en la última jornada.

En ese tipo de partidos el guion cambia. Los rivales suelen protegerse más cerca de su área, reducen los espacios y obligan al Girona a tener más paciencia con balón. Ahí aparecen los problemas. El equipo domina territorios, acumula centros y llegadas, pero le cuesta encontrar soluciones claras en los metros finales.

El propio Míchel lo ha señalado en varias ocasiones. El cuadro gironí hace muchas cosas bien hasta llegar a los tres cuartos de campo, pero le falta determinación y precisión cuando aparece el área rival. El equipo dispara, pero no siempre consigue transformar ese volumen en ocasiones claras.

La diferencia de rendimiento no es menor, porque muchos de los puntos que marcan la permanencia se deciden precisamente en este tipo de enfrentamientos directos. Si el equipo quiere cerrar cuanto antes el objetivo de los 42 puntos —y quizá aspirar a algo más— deberá encontrar una solución a ese atasco ofensivo frente a rivales que se encierran.

La tendencia es clara: contra los de arriba, el Girona compite y brilla. Contra los de abajo, le cuesta abrir el partido. Resolver ese contraste puede marcar el tramo final de la temporada.

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