Soplar la moneda

CONTRACRÓNICA

El Girona volvió a ver la cruz y, aunque el empate fue un alivio en ciertos aspectos, no parece suficiente para cambiar definitivamente la dinámica

El Girona no acaba de levantar cabeza.

El Girona no acaba de levantar cabeza.

Pere Punti

El Girona volvió a lanzar la moneda al aire y, como en tantas ocasiones recientes, no cayó del lado deseado. Ni cara ni cruz, sino un empate que no termina de calmar la necesidad de victorias.

El punto ante el Celta supone, al menos, un respiro tras la mala racha, pero la sensación sigue siendo la misma: falta contundencia, falta determinación y, sobre todo, falta ese pequeño empujón que haga que la moneda toque el suelo con el resultado esperado. A veces, no basta con dejar que la suerte decida; hay que soplar la moneda, ayudarla a caer del lado correcto. Y para eso, el equipo debe remar unido, en una misma dirección.

Montilivi volvió a ser testigo de un Girona que compitió, que luchó, que se sobrepuso a momentos complicados, pero que sigue sin encontrar la tecla definitiva para sumar de tres. Tsygankov firmó un partido notable, Yangel volvió con un gol importante, Arthur dejó detalles de lo que puede aportar, pero el equipo necesita más.

Algunos jugadores están a un buen nivel, otros parecen lejos de su mejor versión, y esa diferencia es lo que impide al conjunto de Míchel dar un golpe sobre la mesa. En partidos así, donde los márgenes son estrechos y los detalles marcan la diferencia, todos deben estar al mismo ritmo.

El empate no es un desastre, pero tampoco un alivio. Es un punto de realidad. Un recordatorio de que la lucha por Europa no es imposible, pero sí un objetivo que ahora mismo parece lejano. En este segundo tramo de temporada, el Girona ha perdido esa frescura que lo convirtió en un equipo temido en la primera vuelta, y esa falta de chispa es la que está marcando la diferencia. No se trata solo de recuperar el gol, sino de recuperar la convicción, la fe en que cada esfuerzo tendrá recompensa. Porque competir es importante, pero ganar es necesario.

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Y ganar no será fácil en lo que viene. En la próxima jornada, el equipo viajará al campo del Espanyol para un derbi de máxima intensidad. Un partido que no solo será un reto en lo futbolístico, sino también en lo emocional. El Girona necesita reencontrarse con la victoria y, para ello, no bastará con esperar que la moneda caiga de su lado. En Cornellà, habrá que soplar con más fuerza que nunca.

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