La guardianes del ‘Libretto’
La Masia es la base del FC Barcelona. La lista de jugadores que han salido de la academia blaugrana es extensa y brillante. No siempre se pone en valor la labor de los entrenadores, directores y profesionales que alejados del foco mediático han moldeado el talento de esas jóvenes promesas y han sostenido la excelencia del juego.
El manual en el que se inspira la filosofía de la posesión y el buen juego, coniocido en la casa como ‘El Libretto’, es la clave de ese éxito sostenido. Dos nombres emergen de inmediato cuando se piensa en los frutos de ese modelo: Lionel Messi, el mejor jugador de todos los tiempos, y Lamine Yamal, una de las grandes figuras del fútbol actual. Pero la pregunta es inevitable: ¿quién les enseñó?, ¿quién pulió su talento? Son muchos los técnicos que han contribuido a este legado. Uno de ellos, uno de los guardianes del ‘Libretto’, es Jordi Roura Solà.
Roura fue uno de los directores más influyentes de La Masia (2014 y 2021), y pocos representan mejor los valores del club. A él se le atribuye, entre otras cosas, haber facilitado el desarrollo de Lamine Yamal, Alejandro Balde, Gavi o Pau Cubarsí en su transición desde el fútbol base hasta el primer equipo.
Además, Roura forma parte de un grupo muy selecto. Roura, Pep Guardiola, Tito Vilanova, Sergi Barjuan y Xavi Hernández son los únicos jugadores que formados en La Masia y que posteriormente llegaron a ser entrenadores del primer equipo del FC Barcelona. Y por ello no es casualidad que compartan una misma visión del juego: la fusión de talento, conocimiento y una filosofía basada en el control del balón y la inteligencia colectiva.
Actualmente desvinculado del club, Roura comparte su visión del fútbol a través de su cuenta de Instagram (jordi.roura.sola), un espacio de gran valor para los amantes del juego.
Su actividad en la red comenzó en julio de 2024 con una imagen de Tito Vilanova acompañada del mensaje “We miss you, Tito”. En ella aparecen Vilanova, Roura y Aureli Altimira, el trío técnico que conquistó la histórica Liga 2012-2013: 100 puntos, 115 goles a favor, 40 en contra y 15 puntos de ventaja sobre el segundo clasificado, un récord en la competición.
En sus publicaciones, Roura explica -en un inglés impecable- algunas de las claves que diferencian a un buen jugador de uno de élite. Una de las más importantes es la observación. Según él, los grandes futbolistas poseen una capacidad innata para analizar el entorno antes de recibir el balón: su posición, la de los rivales y los espacios disponibles.
Xavi fue el máximo exponente de esta cualidad. Recibía el balón ya liberado de marca o con tiempo suficiente para decidir la siguiente acción. Cuando este principio se replica en varios jugadores cercanos al balón, se hace posible el tiki-taka: una cadena constante de ventajas posicionales.
Porque el fútbol no se juega en solitario: se juega en un contexto. Y en ese contexto, el talento debe ir acompañado de trabajo, esfuerzo y dedicación.
Estas ideas resumen buena parte del modelo formativo de La Masia. Roura, formado en el propio club, llegó al primer equipo como jugador, pero una grave lesión de rodilla truncó su carrera tras apenas una decena de partidos.
Como entrenador, desarrolló una trayectoria amplia: trabajó con Carles Rexach en el Yokohama Flügels, en el Terrassa; fue segundo de Luis Enrique en el Barça B; ayudante técnico de Pep Guardiola; y segundo entrenador con Tito Vilanova y artífice de La Liga de los 100 puntos en la temporada 2012-2013 junto a Altimira. En 2014 fue nombrado director del fútbol formativo, cargo que ocupó hasta 2021, cuando fue relevado tras la llegada de Joan Laporta.
En la actualidad, La Masia está dirigida por el exjugador de balonmano Andréi Xepkin, una leyenda del FC Barcelona. Pero más allá de los nombres, permanece la idea. La de un modelo que prioriza la inteligencia sobre la fuerza, la comprensión del juego sobre la improvisación. Porque si algo demuestra la historia de La Masia es que el talento no se improvisa: se educa. Y en esa tarea silenciosa, figuras como Jordi Roura han sido tan decisivas como los propios protagonistas sobre el césped.
