
El ejemplo a seguir
La lesión de Raphinha ha sumido a técnicos, auxiliares, ejecutivos, directivos y aficionados del Barcelona en un estado de entre el enfado y el horror, por el momento en que ha llegado, con todo en juego para el club y nada, en cambio, para el equipo en el que se lesionó. Seguramente, los únicos que no se han mosqueado son los compañeros del delantero, muchos de ellos implicados asimismo en la puga por una plaza en el Mundial del próximo verano. Maldito parón de selecciones, dicho sea de paso.
Pero el vestuario debe y puede sacar fuerzas de donde sea y sacar adelante la situación por su capitán. Hay que tirar del carro y dedicarle los éxitos. Quedan por jugarse entre once, mínimo, y catorce, máximo, partidos antes de que se vayan muchos a la dichosa cita norteamericana y algunos, pocos, de vacaciones. Ojalá sean catorce partidos, porque eso significaría que llegan a la final de la Champions.
Un ejemplo perfectamente válido es el Femenino, que el jueves juega un Clásico en el Spotify Camp Nou y merece un lleno histórico. El conjunto de Pere Romeu tiene lesionada a Aitana, triple Balón de Oro, y a Laia Aleixandri, único fichaje de la temporada. Durante la temporada han estado en algún momento de baja Mapi León (acaba de reaparecer), Cata Coll, Ewa Pajor, Patri, Paralluelo, Graham o Kika. Y ahí están: Supercopa en el saco, Liga virtualmente ganada, pie y medio en semis de Champions y clasificadas para la final de Copa. Han surgido del filial talentos como Serrajordi, Aïcha o Carla Julià. Y el equipo ha seguido compitiendo y ganando.