Elecciones: por qué no fue un domingo cualquiera
FC BARCELONA
Altísima abstención, desunión en la oposición, problemas de acceso...


- Xavier Bosch
xavierbosch.cat
En el toque anterior ya hemos subrayado la amplia goleada de Laporta en las urnas. Toca cerrar las elecciones del 15-M con un poco de autocrítica con 5 puntos de difícil comprensión.
1. Cuesta de entender que 66.024 socios con derecho a voto no lo ejerzan. El voto por correo facilitaría la vida a los socios de fuera de Catalunya o a los enfermos. Pero la altísima abstención seguiría siendo un misterio. Pasotismo, incluso, por parte de muchos que fueron al partido y no votaron.
2. El regalo de la oposición de no unirse, cuando por firmas sumadas estaban a la par de Laporta, es un gol en propia puerta inexplicable para sus intereses. Laporta multiplicó sus 7.226 firmas por 4,6 para llegar a los 32.934 votos. Font, en cambio, multiplicó por una ratio de 3,3. Incluso con ese mismo factor, de haber integrado a Vilajoana y Ciria, no les alcanzaba para el cambio, pero el resultado habría sido mucho más ajustado. Y quizá menos gente se habría quedado en casa.
3. La organización no fue la de otras veces. La gente con movilidad reducida tuvo muchos problemas de acceso. ¿Por qué lo del censo universal de poder votar en cualquier urna si el Club había montado 110 mesas por apellidos y le habían ordenado a cada uno dónde votar?
4. La instrucción era entrar por una puerta, votar y salir por la otra. La imagen de un candidato pasándose el día en la carpa, agasajando a los jugadores y amigos que le votaban, no es de recibo democrático. Es propio de república bananera. Ponerle el sobre en la mano del entrenador, con el voto dentro, no es una buena imagen para nadie. Y 5. ¿Para contar 48.480 votos se necesitan tres horas? ¿En serio? Pero si solo había unas 400 papeletas por urna…