Segundas oportunidades
El Barça cayó en la Copa de forma romántica, haciendo un monumento al fútbol ante un Atlético que jugó a lo que Simeone quiere. Es decir, a nada. Son estilos. Saber defender también forma parte del juego, como salir a buscar los defectos del rival, pero si todos jugaran a esto, nadie pagaría por ver fútbol. La gente quiere ver las diabluras de Lamine, el talento de Pedri o la progresión de Bernal, un jugador que, si evoluciona correctamente, está llamado a ser un crack mundial. Tiene un aire de Beckenbauer que encandila. Podemos llenarnos la boca con elogios por el partido de vuelta, pero la ida fue una calamidad, por mucho que el árbitro anulara ese gol de Cubarsí que valía para empatar la eliminatoria. Si el equipo de Flick quiere crecer, debe alcanzar la regularidad. No se puede salir dormido ni tener desconexiones.
Es muy probable que Barça y Atlético vuelvan a encontrarse en los cuartos de la Champions, si vencen a Newcastle y Tottenham respectivamente. Si esto ocurre, el Barça tendrá su segunda oportunidad, del mismo modo que esta temporada tiene la ocasión de sanar la injusta derrota de Milán del año pasado. A veces la vida te pone segundas oportunidades, pero no siempre es así. Cuando se da, hay que saber aprovecharlo, aprendiendo de los errores del pasado. Vienen partidos cruciales y el Barça por juego y calidad, tiene la oportunidad de decirle al mundo que no hay mejor cantera ni estilo de juego que el nuestro. Sólo falta ser más serios atrás y en el control del partido. Perder la Copa no es un drama siendo candidatos a Liga y Champions.
