
No hay vuelta
El Newcastle no es un rival fácil, pero no es el PSG. El bombo de Champions le deparó un sorteo favorable al FC Barcelona, factible al Atlético de Madrid y difícil para el Madrid. La posibilidad de un enfrentamiento ante el equipo de Luis Enrique era lo peor que le podía pasar a estas alturas al Barça de Flick, pero la clave de las eliminatorias de Copa de Europa está en no ver nunca más allá de lo que hay. No existe el partido de vuelta. Solo hay un reto, el primer encuentro. El Barça debería haber aprendido ya de los grandes errores históricos que ha comportado considerar una eliminatoria europea como un doble enfrentamiento. No. Hay un partido y un partido, pero no dos.
La teoría de que es muy bueno que el segundo encuentro se juegue en casa no es tan buena. Lo más importante de una eliminatoria es el primer partido. Es el que lo marca todo. Se juegue donde se juegue. El de vuelta no es una bola extra. Es sencillamente otro encuentro que siempre estará en función de lo que ha pasado en el primero. El Barça, este martes, deberá afrontar una remontada ante el Atlético por no jugar al máximo nivel el primer encuentro de la Copa. Los de Simeone superaron a los blaugrana en 45 minutos. El partido de ida ante el Newcastle no tiene vuelta. El equipo de Flick está delante de un calendario factible en el que no ha de mirar más allá de St. James' Park, sabiendo que ganó, pero sufrió bastante.
Y ahora no existe la Champions. Ni el Atlético de Madrid. Solo el Villarreal, un excelente equipo que visita el Camp Nou. Flick deberá rehacer el mediocampo tras la baja de De Jong y, al final, el grupo deberá decidir cómo se siente más cómodo: si con el sistema con el que lo ganaron casi todo la temporada pasada o siendo menos arriesgados en momentos del partido que necesitan más control. Eso es lo gordo. Y ponerse de acuerdo. Y saber, por encima de todo, que en el fútbol actual (y en el de antes) no hay nada más que el ahora. El Barça campeón necesita humildad, esfuerzo y máxima intensidad para que su talento aflore y que el grupo se sienta cómodo en el modelo que practica. Lo dijo Flick: lo más importante de todo es creer.