El mejor Marc Bernal en el momento más oportuno
FC BARCELONA
El mediocentro de 18 años llega al tramo decisivo del curso como opción seria y fiable para Hansi Flick
El técnico apostó por un protagonismo progresivo tras su lesión y el de Berga ve premiada su paciencia
La comparación con Busquets es inevitable: “Es un modelo para mí”


- Javier Gascón
Redactor
El impacto futbolístico de Marc Bernal en el primer equipo del Barça ha sido tan esperanzador desde su debut oficial el 17 de agosto de 2024 en Mestalla ante el Valencia (1-2) hasta su partidazo del pasado domingo contra el Levante (3-0) que la tendencia es olvidar que sólo tiene 18 años y que casi 13 de estos primeros 18 meses como profesional se los pasó de baja por una rotura del ligamento cruzado anterior de la rodilla izquierda y una lesión asociada al menisco externo sufrida en Vallecas el 27 de agosto de 2024. Desde que reapareció el 14 de septiembre contra el Valencia (6-0) con una asistencia a Robert Lewandowski, el más paciente y el más sabio ha sido él y ahora está recogiendo los frutos.
Hansi Flick, recién llegado al club, apostó por el de Berga cuando sólo tenía 17 años, recogiendo el testigo de Rafa Márquez, quien le dio toda la confianza en el Barça Atlètic con 16 años. El técnico alemán vio que era un jugador especial entonces y lo sigue pensando ahora. Simplemente ha extremado las precauciones con un talento tan joven, un portento físico, pero en pleno desarrollo muscular y óseo, y le sigue dando minutos de forma progresiva porque, como dijo en su día cuando al siempre ansioso entorno azulgrana e incluso al propio jugador les entraron las prisas, “tenemos que prepararlo para los próximos 15 años, no para un partido”.

Ante el Levante fue titular en un doble pivote que formó con Frenkie de Jong en el habitual 4-2-3-1 de Flick, aunque por su dominio de la demarcación, su visión periférica del juego y los metros que es capaz de abarcar con la amplia zancada de sus 193 centímetros invita al técnico a plantearse que en algún momento puede jugar con un mediocentro único en un 4-3-3 más tradicional al estilo culé, con Pedri y el propio De Jong, u otras opciones, más de interiores clásicos.
Y eso conlleva una comparación inevitable con Sergio Busquets que Bernal asume con orgullo por su admiración al mediocentro de Badia, aunque la rechaza por modestia. “Creo que todavía es muy pronto para compararme con él, soy muy joven y quiero forjar mi propio camino. Busquets siempre ha sido un referente y un modelo a seguir para mí. Es una leyenda. Sinceramente, me alegra mucho que me comparen con él, me emociona porque significa que estoy haciendo las cosas bien”, apuntó.
Ciertamente, sus números en sus 66 minutos ante el Levante recordaron a Busquets, siempre con prudencia en el símil. Cien por cien de efectividad en el pase: 47. Sin pérdidas. 14 de ellos en el último tercio del campo porque él ve la luz en la zona donde se suelen nublar las ideas. Todo lo jugó fácil, a uno o dos toques. Ganó dos entradas y un balón aéreo. Bloqueó un disparo. Provocó dos faltas, las mismas que cometió. Hizo un regate y marcó un gol llegando al remate con decisión, el segundo en tres jornadas tras el que anotó contra el Mallorca, más vistoso por el recorte previo.

Y es que Bernal sí lleva en su ADN el gol que le faltó a Busquets. Es un jugador con llegada y un poderoso disparo con la zurda que todavía no ha mostrado. Es el fruto de sus años como mediapunta e interior en el fútbol formativo, un ‘10’ técnico y goleador hasta que su crecimiento físico hizo que se transformara en mediocentro ya en edad cadete.

