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La hora de Flick y del CTA

El Barça encadena dos descalabros que le han dejado con pie y medio fuera de la final de Copa y sin el liderato liguero. Dos derrotas ante Atlético y Girona en las que han aflorado carencias que ya enseñaron la patita ante Slavia de Praga, Copenhague y Elche pero que, dada la modestia de los rivales, se acabaron superando. Pero lo visto en el Metropolitano y en Montilivi pone los pelos de punta por lo que se falló en ataque y por la fragilidad no ya de la defensa sino del sistema defensivo. En lo de la puntería, Flick tiene poco que hacer. Nadie le va a enseñar a Lewandowski o a Raphinha cómo chutar mejor.

En cambio, en lo de la facilidad con la que al Barça le generan ocasiones claras el técnico sí tiene la obligación de intervenir. Y como Hansi no va a bajar del burro y va a mantener la línea avanzada, toca que apriete a sus jugadores para que hagan mejor la presión a los pasadores rivales y bajen más rápido cuando toque replegar. Y si algunos de los que están jugando van a paso de tortuga con reuma, al banquillo y que jueguen otros. A veces es mejor una actitud enérgica que una técnica depurada si va acompañada de una enervante pachorra. 

En el otro lado, el Comité Técnico de Árbitros debe frenar ya los errores vergonzantes. Lo del semiautomático en el gol de Cubarsí y lo del VAR en los piscinazos de Vinicius y el pisotón a Koundé da para pensar mal. El daño ya está hecho, se trata de no reincidir. Y no vale decir al día siguiente que el que falló va a la nevera. El pisotón hay que verlo al momento. Si no, lo que se congelará será el prestigio del CTA y de la competición.

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