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¿Qué le pasa al Barça?

La pregunta del millón de dólares: ¿Por qué el equipo sufrió un correctivo histórico en el Metropolitano hace pocos días y anoche en Montilivi no supo ganar un partido en el que se había adelantado en el marcador?

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El entrenador del Barcelona, Hansi Flick, en el banquillo de MontiliviFOTO: Siu Wu / EFE
¿Qué le pasa al Barça?

Que el Atlético de Madrid, precisamente el de este año, le meta cuatro goles al Barça en tan solo 45 minutos no es lo habitual. Tampoco lo que sucedió anoche en Montilivi. ¿Es normal que este equipo se deje remontar un 0-1 a falta de media hora de partido? Surgen entonces todas las alarmas en el barcelonismo, y también las dudas. ¿Se trata de un bajón puntual o realmente este equipo ha tocado techo? Eso es lo que preguntan hoy la mayoría de los aficionados culés.

Lo del Metropolitano cuesta de entender y costará mucho de digerir. Ya no fue solo el perder la ida de una eliminatoria de Copa, sino cómo sucedió. Y es que recibir cuatro goles en 47 minutos puede pesar como una losa en el subconsciente de unos jugadores ya señalados esta temporada por una inconsistencia defensiva que hacía tiempo que no se veía en Can Barça.

Flick se equivocó cuando planteó un partido de ida como si se tratase de una eliminatoria a partido único. Cuando el objetivo debía ser salir vivo del Metropolitano, salió tocado y hundido psicológicamente. El tema es que este Barça no sabe jugar de otra manera. Es un equipo de un solo registro, y eso a veces se paga caro. Algunos nostálgicos apelarán al famoso 'ADN', pero un equipo ganador debe saber adaptarse a lo que necesita el equipo en cada momento. Cuando hay que atacar y tener la posesión, perfecto. Pero cuando hay que juntar líneas, retrasarlas o incluso ceder la iniciativa al rival (como se tenía que haber hecho ante el Atlético) también hay que saberlo hacer. Y este equipo no sabe, ni lo entrena y ni se lo plantea.

Los azulgrana saltaron a Montilivi 'marcados' por el desastre copero

El fiasco del Metropolitano hurgaba en la herida: Un reciente informe publicado por Mundo Deportivo sacaba a relucir la inquietante cifra de goles encajados en las primeras partes esta temporada, números peores incluso que los del colista de la Premier League. La asignatura pendiente estaba clara.

Lo cierto es que el Barça logró superar en Girona ese síndrome de las primeras partes. Aunque no sin sufrir. Los de Míchel avisaron en varias ocasiones, aunque no supieron materializar. Tampoco el Barça, con algún fallo impropio de su calidad (el uno contra uno de Lamine ante Gazzaniga, por ejemplo) y que podría haber encarrilado ya el partido antes del descanso. 

El Barça de Flick no sabe adaptar su juego a las circunstancias. Plantea 'su' partido y ya le han tomado el número. Esa es su asignatura pendiente

Desesperante era ver el ritmo de construcción del juego con una salida de balón lenta y con los 'tocadores' durmiendo la pelota sin opciones claras de pase en el último tercio del campo.  

Pero las segundas partes suelen ser del Barça. Y el gol de Cubarsí parecía abrir la vía a una victoria que no parecía que iba a ser excesivamente brillante, pero sí trabajada. Con el marcador a favor, el equipo siguió incómodo y dando la sensación de ser vulnerable. Los 'soldados' de Míchel olían la sangre. A menos de venirse abajo, tardaron apenas cinco minutos en empatar. Y no pararon de percutir hasta darle la vuelta al marcador. El Barça se mostraba impotente arriba a la vez que dubitativo y agobiado en los repliegues. Una combinación fatal. Este equipo no sabe cambiar de 'chip' cuando las circunstancias lo requieren. En eso el maestro es Pedri, pero ayer no estaba.

El resultado fue una derrota dolorosa, más porque significaba ceder el liderato que por cómo fue el partido. Y es que en Montilivi el Barça perdió por sus propios fallos (penalti marrado incluido) y también por alguna decisión arbitral incomprensible que acabó por desquiciar a los jugadores. La falta a Koundé es un escándalo. La diferencia ayer entre ganar o perder es muy fina. Y de haber ganado en Girona,  hoy el barcelonismo estaría hablando de liderato y soñando con una remontada en la Copa. El fútbol es así.

El Barça de Flick no sabe adaptar su juego a las circunstancias. Plantea 'su' partido y ya le han tomado el número. Esa es su asignatura pendiente. Debería saber poner en práctica varias formas de jugar, en función del momento y del rival. Y tampoco se puede permitir el lujo de fallar tantas ocasiones claras arriba como lo hizo en Montilivi, más cuando el entorno arbitral es y se prevé que sea tremendamente hostil (por decirlo educadamente) hasta el final de temporada. 

Hay margen de mejora, pero el Barça tiene que evolucionar tácticamente. Lo del Metropolitano y lo de Montilivi son serios avisos. La Champions espera, y la cosa se complicará. Aviso para navegantes y para los eufóricos crónicos.

   

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