
El no tan decisivo corte de las firmas
Apartir de hoy y hasta el próximo 2 de marzo, las elecciones a la presidencia del Barça del 2026 entran en la trepidante fase de la recogida de firmas. Es seguramente la más estresante de toda la campaña, en la que durante dos semanas los aspirantes a la elección han de ir de puerta a puerta para sumar los 2.237 avales exigidos por los estatutos del club para convertirse, tras dos jornadas más de validaciones, oficialmente en candidatos. Liderar el primer corte de las firmas se ha convertido en toda una tendencia, pero no siempre ha resultado un elemento decisivo.
Desde que en 1978, tras cuarenta largos años de dictadura franquista, el presidente del Barça volvió a ser elegido por censo universal, por el que cada socio tenía un voto, ha habido un total de ocho comicios electorales, de los que no en todos la candidatura que había presentado un mayor número de firmas acabó imponiéndose luego en las urnas con más votos. La prueba la tenemos en las mismas primeras elecciones en las que Josep Lluís Núñez se proclamó ganador, siendo, en cambio, el tercer clasificado en la carrera de las firmas. En ella, el constructor alcanzó la cifra de 3.404, por detrás de las 3.625 que presentó Ferran Ariño, el segundo, y las 3.683 de Víctor Sagi, el candidato continuista del ‘Montalismo’. Sagi, pocas semanas después, se retiraría de la disputa al no sentirse cómodo con las exigencias, tanto personales como sociales, que representaba asumir un cargo como el de la presidencia del FC Barcelona.
Transcurrieron once años hasta que se volvieron a celebrar unas nuevas elecciones, las de 1979. En ellas, Núñez, convertido en el aspirante oficialista, se impuso a Sixte Cambra, la cara amable del ‘Pujolismo’, que anhelaba recuperar las riendas de la institución. El presidente renovó su mandato, imponiéndose en las urnas con una diferencia favorable de 7.800 votos. Marcando un récord histórico, al alcanzar el mayor número de firmas, 26.619, superando, incluso, los 25.400 votos que obtuvo, posteriormente, en las urnas.
Pero las más reñidas resultaron ser las del 2003 en las que la joven candidatura del cambio liderada por el abogado Jan Laporta, cara visible del ‘Elefant Blau’, que protagonizó una espectacular remontada en las urnas frente a la del publicista Lluís Bassat, que partía como claro favorito. Como lo demuestra que presentó 9.894 firmas, por las 5.725 de Laporta, que acabó barriendo en las votaciones en la jornada electoral, con el 52,06% de los votos, un sobre un total de seis candidatos.
Todo un aviso para navegantes. Laporta parte como claro favorito en estos comicios del 2026, pero puede haber partido porque las elecciones del Barça están siempre abiertas a la sorpresa. Para alguna cosa son la gran fiesta de la democracia blaugrana, en la que el soci tiene la palabra, para decidir el ganador entre los que superen el complicado corte de las firmas.