Errores, resbalones y goleadas

Casadó con De Jong; Fermín, desde banda izquierda, para intentar atravesar las zonas de los centrales rojiblancos. Los movimientos de Ferran y Olmo, importantísimos. En el Atleti, un 6 más 4 con Griezmann titular intentando jugar entrelíneas.

El Atlético inició queriendo presionar en campo blaugrana, con marcajes jugador con jugador, pero cuando realizó el primer contragolpe, cambió de táctica. Deseaba atacar el Barça por la banda de Lamine y cuando vimos que muchos, demasiados, futbolistas de Flick resbalaban, la incomodidad azulgrana comenzó a dispararse mentalmente.

Bastaron dos o tres resbalones casi seguidos y el gol en propia puerta, minuto 7, para saber que aquello podría tener continuidad para el equipo colchonero y su gran afición.

Con Griezmann leyendo hacia dónde había que enfocar los contragolpes, la banda en la que Balde estaba muy solo y con defectos de posición, llegó el éxtasis local. Del 1-0 al 2-0 conseguido por el francés, del segundo al tercero rematado por Lookman y con el 4-0, este de Julián Álvarez, antes del descanso la eliminatoria parecía sentenciada. Faltaba el discurso de Hansi Flick en el vestuario y la respuesta de sus jugadores.

2. Ese gol que no llegó

Era imposible fallar tantos pases (aunque no reusltara fácil mantener la verticalidad corporal sobre ese césped) y que cogieran tanto beneficio atacante Giuliano, Molina, Griezmann, Lookman, Julián Álvarez y hasta Ruggeri.

El Barça sólo tenía a Fermín opositando para el gol –pelota al larguero en el primer tiempo– y con Casadó amonestado, metió a Lewandowski en el minuto 37. Primera vez sin mediar lesión por parte del técnico alemán.

Y muy mal lo estaba viendo Flick, también los centrales Cubarsí y Eric García, que meter al menos un gol fue la obsesión blaugrana para llevarse algo con que alimentar la remontada.

Y De Jong controló más (a Koke le vino de perlas estar con Llorente en la medular) pero el Barça atacaba contra un bosque de piernas. Cerrado el Atleti, ni Lamine pudo romper el escalonamiento defensivo. Anular el gol a Cubarsí dejó al Barça sin continuidad ni repunte mental.

3. Para la épica

Jugaban los de Flick cerca del área local pero ayer Musso también hizo el partido de la temporada en las salidas, con el balón en las botas y dotando de seguridad a sus compañeros. Hansi Flick iba con todo, Ferran, Lewandowski y para rematar faltas o córners, Araujo al campo.

Tampoco llegó ese gol que sin ser decisivo sí era importante para los azulgranas. El desafío era no quedar a cero porque a eso no deja casi ningún equipo rival al FC Barcelona. Pasaron los minutos, fueron entrando los últimos cambios y Eric García terminó expulsado.

Con diez, los compañeros de Joan Garcia no se vinieron atrás (ni abajo) y los minutos restantes los jugó el Atleti entre conforme con el resultado y algún intento para meter el quinto.

Lección uno: elegir tacos con aluminio largo aunque sean botas de goma; y lección dos: en el Camp Nou habrá que hacer el partidazo de las remontadas.

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