El debate que incomoda

Luis de la Fuente tiene un marrón, y no es menor. El duelo que plantea Joan Garcia para entrar en la selección es tan real como incómodo. Si no media una lesión, el guardameta del FC Barcelona debería estar en la lista sin demasiadas discusiones. Otra cosa será decidir quién ocupa la portería, un debate posterior y legítimo. Lo que resulta ridículo es el ruido generado alrededor de una convocatoria que debería resolverse por puro rendimiento. Se apela a la “familia” de la selección, a no alterar equilibrios. Se insiste en que Unai Simón es indiscutible. Incluso hay quien defiende que Joan Garcia debe “esperar su turno”. Lo que nadie se atreve a decir en voz alta es que, si Joan fuera portero del Real Madrid, el debate estaría cerrado desde hace semanas.

De la Fuente, además, no ha demostrado ser especialmente fiable a la hora de tratar a los jugadores al margen del escudo que defienden. Ahí está el caso de Dean Huijsen: un par de buenos partidos con el Real Madrid bastaron para desplazar a Cubarsí, que se había asentado con solvencia en la zaga de la Roja. Nadie protestó. Convocará al vehemente Carvajal y se hablará de liderazgo, pese a que ese liderazgo no apareció cuando se encaró a Lamine Yamal en el Bernabéu. Ahora el seleccionador deberá poner fin a un debate que ha crecido al mismo ritmo que lo ha hecho el rendimiento del portero culé.

En Arabia se produjo un reto innecesario. El temor a que Joan Garcia se consolide en la selección fue tan evidente que terminó por poner nervioso al propio Unai, que ante los ojos de todo el mundo, dejó al descubierto sus carencias. Mientras tanto, el Athletic sufrió -y mucho- ante el FC Barcelona. Pese a que muchos comentaristas insistieron en el mal momento del conjunto vasco, pocos señalaron una evidencia: el Barça, con un equipo de segundo nivel, pasó por encima de su rival.

El Athletic, lejos de San Mamés, pierde fiereza. Sin el empuje de su público, los leones no rugen. Y hubo, además, un factor del que casi nadie quiso acordarse tras el partido: las declaraciones previas de Iñaki Williams sobre la Supercopa. “Jugar en Arabia es una m… Llevar una competición nacional a un lugar que dificulta el acompañamiento de nuestros aficionados es como jugar fuera de casa”. Valverde le censuró y el jugador pidió disculpas, aunque sin mostrar arrepentimiento. “Pienso lo mismo, me expresé mal, pero no me arrepiento”, dijo. Palabras que enturbiaron el ambiente. Cada cual puede tener su opinión, pero es difícil sostener que no influyeron en el rendimiento de su equipo.

La primera semifinal fue un paseo para el Barcelona, con un Raphinha de nuevo en su punto máximo de agresividad y eficacia. Cuando estos futbolistas no fallan, el Barça es muy difícil de batir. Luego están Pedri, Fermín y el resto. Y entre ellos, Joan Garcia. Si además un día el partido arranca con Lamine Yamal y Olmo y Lewandowski esperan en el banquillo, el escenario invita al optimismo. Nadie sabe quién ganará esta Supercopa, evidentemente, pero el Barça llega a la final como favorito, no hay duda. El Madrid ganó al Atlético, pero el equipo de Alonso sigue ofreciendo dudas. Y el resultado marcará mucho al vencedor y al derrotado.

Lo que sí parece claro es que a De la Fuente se le ha atragantado la primera semifinal. Desde España, confinado por una gripe que le impidió viajar a Arabia, seguro que dio instrucciones a su segundo para ser prudente. Juanjo González lo fue. Tan prudente que, entre balones fuera y alusiones a la mala suerte del Athletic, se olvidó de subrayar lo esencial: el Barcelona firmó un partido excepcional, a un nivel futbolístico muy superior al de su rival. Y un ejemplo más de que el debate está abierto. El cariño que los jugadores del Barça demostraron a Unai al final del partido. Todos sabían que estaba nervioso. Y tampoco es que se lo merezca.

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