El Athletic Club de Bilbao está siendo el mejor cliente de esta temporada. Fue el rival para volver al Camp Nou tras dos años y medio de exilio y lo puso fácil. El 4-0 fue plácido, con el gol inicial de Robert Lewandowski y, luego, Ferran Torres y Fermín en modo estrella. Ayer, en las semifinales de la Supercopa, los vascos lo pusieron todavía más fácil. El 4-0 del descanso, de nuevo con Ferran y Fermín abriendo la lata, ya dejaban a los de Hansi Flick clasificados para la primera final de temporada. Y dejaban, también, a un Athletic tan tocado que uno llegó a pensar que si el Barça no levantaba el pie del acelerador en el segundo tiempo, igual a Ernesto Valverde le costaba el cargo. Ya fue cesado del Barça tras una semifinal perdida en Arabia Saudí, solo hubiera faltado que se repitiese la historia. Pero el Athletic Club no tiene las urgencias de otros clubes. Mejor para ellos.
Sí la tiene el Real Madrid de Xabi Alonso que, sin Kylian Mbappé, tendrá esta noche que eliminar a un Atlético de Madrid que esta temporada ya le metió una manita. Los de Diego Pablo Simeone ya han recuperado una energía que, en cambio, los jugadores blancos no han tenido en toda la temporada. Pero hoy saben que están a dos partidos de conquistar un título.
Eso sí, pase quien pase hoy en la otra ‘semi’, se encontrará un Barça sólido, solidario y maduro en la final. La columna vertebral, con Cubarsí y Eric detrás, con De Jong y Pedri en el doble pivote y con Fermín en la media punta, da todo el sentido y equilibrio al juego del Barça para que, luego, el desequilibrio llegue por las bandas. Cuando no es Lamine Yamal puede ser Roony, o Rashford, o el desdoblamiento de Koundé o Balde y, siempre en todos los casos, Raphinha. Los argumentos para ganar la final son, hoy por hoy, meramente futbolísticos.

