La sonrisa de Flick

El técnico azulgrana Hansi Flick terminó el pasado sábado el partido contra el Alavés cabizbajo y meditabundo. Incluso un poco triste. La victoria por 3-1 le supo a peras agrias, porque el equipo le había decepcionado. Tras lo de anoche, pienso que reservaban fuerzas, porque su partido fue lo mejor de esta temporada. Y eliminó la sombra de que no ganaba a los equipos más fuertes, como sucedió con PSG, Real Madrid o Chelsea.

Anoche Flick terminó con una sonrisa interminable en sus labios. El equipo ganó también por 3-1, pero ni la forma ni el fondo del juego realizado tuvieron nada que ver con el del encuentro del sábado.

Porque anoche volvió la epopeya al Camp Nou. El partido pudo decidirse a favor del Atlético y si esto se hubiera producido, sin duda la culpa hubiera sido de los errores propios, como la mala sincronización de la defensa en el gol de Baena, que acabó solo ante Joan Garcia, y por el error de Lewandowski en el lanzamiento de un penalti Pero el equipo no decayó en su demostración de fuerza y técnica, y las ausencias de De Jong, Fermín, Gavi y Araujo no se notaron. Y tampoco cuando Olmo y Pedri tuvieron que abandonar, uno por lesión y el otro agotado.

Volvió, pues, un gran Barça. El mejor de la temporada. Y volvió con la buena costumbre de remontar el marcador. Porque el partido ante el Atlético era más que un partido, por su condición de líder que no podía perder a las primeras de cambio. Los minutos finales, con el equipo presionando la salida del balón del rival, ante un público entregado que deliró con el tercer gol, fue un escenario digno de las mejores noches con épica. Y Flick olvidó sus temores.

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