La prueba del algodón

Tras la marcha de Íñigo Martínez a Arabia nos preguntamos qué repercusión supondría su ausencia para el rendimiento del equipo de Hansi Flick y, sobre todo, para la organización de su sistema defensivo basado en un fuera de juego radical, cuyos peligros y errores han sido paliados por la gran capacidad goleadora del conjunto. Al respecto cabe recordar que, en la pasada Liga, el Barça encajó más de un gol por jornada (39), pero marcó casi tres (2,7); en Champions recibió 24 en 16 encuentros (1,5 por partido), lo que palió el idéntico promedio goleador que de la Liga, para caer a puertas de la final.

El central vasco ejercía una autoridad moral y material de primera índole sobre el resto de defensas, en especial los jóvenes, tanto por su personalidad y capacidad de organización como por sus recursos físicos. ¿Cómo iba a responder el equipo tras su ausencia?, era la pregunta. Hasta ahora, contra rivales de mediana entidad, el Barça ha disputado 7 partidos de Liga y uno de Champions, éste de gran riesgo. El balance global es excelente: 23 goles a favor y 6 en contra, con 22 de 24 puntos posibles.

Pero esta noche el rival es de primerísimo orden (el PSG, campeón de Europa y subcampeón del mundo), que hace dos años eliminó al Barça en cuartos de final. Aunque no podrá jugar el Balón de Oro Dembélé, entre otros lesionados, el equipo de Luis Enrique será esta noche una prueba de suficiente entidad para aquilatar y calibrar el potencial de este Barça, que insiste en ese sistema del fuera de juego sin una pieza tan importante como Íñigo, que no ha sido reemplazada. El PSG es la prueba del algodón que nos sacará de dudas sobre su solvencia.

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