El próximo capítulo de Flick

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¿Veremos a Lewandowski rematar los partidos que Ferran ablande? ¿O Flick le mantendrá su rol de fijo en los días señalados?

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Robert Lewandowki, supliendo a Ferran Torres la pasada campañaPere Puntí (MD)
El próximo capítulo de Flick

La obra de Hansi Flick en el Barça hasta ahora es inmejorable, tanto en el plan futbolístico como en el de la gestión del vestuario. Le gusta la interacción con los jugadores, les ofrece su proximidad, pero la separa de la exigencia sin condiciones. Como en el caso de los retrasos sancionados con suplencias, sean Koundé, Iñaki Peña o Raphinha. Se siente especialmente cómodo con la asignación de roles según el jugador: la jerarquía del titular indiscutible como Pedri, la garantía del suplente casi titular como Fermín, la fiabilidad del reserva de emergencia como Gerard Martín, la paz que proporciona el multiusos como Eric Garcia o incluso el titular pellizcado para evitar la tentación del acomodo como Koundé.

Hasta Araujo parece sentirse a gusto a pesar de haber perdido la etiqueta de estructural, ya que ve una ventana abierta para volver a ese rango cuando mejore ciertas asignaturas individuales. Sin embargo, el próximo capítulo del relato se antoja el más complicado. Lewandowski ya no puede ajustarse a las exigencias futbolísticas del técnico, que tampoco puede disfrazarlas más. Aunque el compromiso del punta con las necesidades es indiscutible, su capacidad para encadenar esfuerzos lógicamente va bajando a medida que pasan las semanas. La presión no tiene la misma intensidad, ha perdido energía en los desmarques y el éxito en los duelos físicos se ha resentido. Sin embargo, su relación con el gol es fluidísima porque indiscutiblemente hablamos de uno de los mejores rematadores del siglo XXI.

Todo lo contrario que Ferran Torres, delantero ideal para el deseo de Flick y el socio perfecto para el ataque colectivo blaugrana. Inteligente en la descarga, cada vez mejor en el giro, rápido y puntualísimo en el desmarque, además de muy productivo en la presión. Eso sí, sin el oficio ni el talento de Lewandowski en la finalización, aquello que marca las diferencias en este deporte. El polaco ya ha declarado que está preparado para ser más selectivo con los minutos de juego, pero falta que sus expectativas se ajusten a las del entrenador.

¿Veremos a Lewandowski rematar los partidos que Ferran ablande? ¿O Flick le mantendrá su rol de fijo en los días señalados? Pronto saldremos de dudas.

Los pequeños detalles

El fútbol está lleno de tópicos, que normalmente siempre proceden de alguna realidad confirmada aunque con el tiempo pueden quedar desfasados. “El partido se ha decidido por pequeños detalles” está vigente. Entre estos detalles, tiene fuerza el balón parado, actualmente casi una ciencia futbolística. El Barça perdió dos puntos en Vallecas en una defensa discutible de un córner, que había cambiado esta temporada. Pasó de dos a tres jugadores en zona, más asignaciones individuales a los rematadores potenciales. Como siempre deja dos más en zona de rechace y otro a la corta, si el rival atacaba con cinco, como fue el caso, quedaba uno libre. Fue Fran Pérez, que remató solo en el gol del Rayo. Contra el Valencia volvió a dos en zona para corregirlo. Una revisión responsable para aplaudir.

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