Muchas dudas siguen existiendo en torno al encuentro de la cuarta jornada liguera donde el Barcelona recibirá la visita del Valencia el sábado 13 o domingo 14 de septiembre, el primero de la temporada azulgrana en casa y para el cual todavía LaLiga no ha fijado la fecha definitiva. Ahora mismo no se puede confirmar que pueda disputarse en el Spotify Camp Nou, como era la intención de la directiva azulgrana cuando solicitó jugar las tres primeras jornadas del Campeonato 2025-26 lejos de la Ciudad Condal, pero, según ha podido saber Mundo Deportivo, la patronal, no pondría trabas a que fuera a puerta cerrada. Los próximos días son decisivos para que el Barça decida dónde quiere jugar dicho encuentro.
Como bien es sabido, ese día es imposible la disputa del partido en el Estadi Olímpic porque el viernes 12 hay un concierto de Post Malone. Ahora mismo, el FC Barcelona depende de la decisión que adopte el Ayuntamiento de la ciudad en virtud del informe actual sobre las obras del estadio. El club aún no ha remitido al Consistorio el Certificado de Final de Obra, que sería lo que permitiría a este poder tramitar la Licencia de Primera Ocupación. La decisión es capital para dar luz verde a la disputa de encuentros en el nuevo estadio azulgrana con un aforo restringido de público.
Pero podría darse el caso que, si bien fuera sin público, el FC Barcelona tuviera la autorización para poder disputar un encuentro en su estadio aunque también dependería del Ayuntamiento. La licencia de funcionamiento debe estar ratificada además por la misma Liga y permitiría albergar a los actores necesarios para la disputa de un partido (jugadores, árbitros, operativa de televisión, etc). En ese caso, el Barcelona podría jugar este partido, dada esta situación excepcional, a puerta cerrada ante el Valencia. Algo que ya se vivió durante la etapa del COVID.
También hay que tener en cuenta el precedente del 1 octubre del 2017. Ese día el FC Barcelona tomó la decisión de jugar su partido ante la Unión Deportiva Las Palmas sin público apelando "a la falta de libertades" ese día en Catalunya en pleno referéndum independentista y después de la negativa aquel día a aplazar el encuentro desde LaLiga y la RFEF. La decisión de jugar sin público se adoptó poco antes del inicio del choque y fue entonces el propio presidente del club azulgrana, Josep Maria Bartomeu, quien se la explicó a los jugadores.

