Ter Stegen está en su derecho de no compartir sus datos médicos. Faltaría más. Lo bueno de la democracia moderna es que los individuos nacen con unos derechos adquiridos. Lo que sucede es que las entidades también los tienen. Por ejemplo, el Barça ha ejercido el derecho de reforzarse con Joan Garcia. Flick y Deco creyeron que era el momento de fichar otro portero y que su mejor dupla es Garcia-Tek. Entre otras cosas porque Marc viene de lesiones graves. Y así se le dijo. Ahí está el ‘quid’ de la cuestión: que el alemán, en vez de afrontar la realidad con grandeza y generosidad, la encajó con rencor. Lo lógico tras once temporadas en una portería es entender que se piense en tu relevo, no creerte que es tuya. Y da la sensación de que Ter Stegen quiere seguir por pelotas, y no por las de fútbol. Una cosa es luchar por jugar cuando te dicen que serás el suplente. Otra es ver que no se cuenta contigo y seguir a toda costa. ¿Recuerdan cómo se fueron Xavi, Iniesta, Busquets y Messi?
El Barça es responsable de asegurar las inscripciones de sus fichajes. Sin duda. Pero también es cierto que una lesión de larga duración permite generar espacio salarial para otros futbolistas. Ter Stegen se metió a médico diciendo que su recuperación es de 3 meses para boicotear el plan del club que le paga y, de paso, a Joan Garcia. Otra falta de grandeza, otro disparo en el pie. La cirujana que le operó no ha hablado. Ni los doctores del club. Ni la comisión médica de LaLiga. Él sí. Un capitán, por definición, busca siempre lo mejor para el colectivo. ¿Es ya Ter Stegen lo mejor para el Barça? Según Flick, no. Piensen.