En fecha no normal se ha iniciado la temporada futbolística. Digo, no normal, porque julio, históricamente era tiempo de descanso para los jugadores, de fichajes más o menos previstos y de preparación de la próxima Liga, que empezaba a finales de agosto. Ahora, con los Mundiales en Qatar como el de 2022, en Estados Unidos el próximo año o el de Arabia Saudí de cara a 2034, todo esto cambia de forma casi radical el día a día futbolístico. En este momento, salvo para los que han disputado el Mundial de Clubs ya empiezan las pretemporadas de varios equipos y lógicamente entre ellos, nuestro Barça.
Creo que hay que tener tranquilidad en el enfoque que el mister Hansi Flick ha dado a la plantilla del próximo año. Pocos cambios, confianza en lo que hay de casa y una cierta reiteración en fichar un punta por la izquierda. En la situación económica actual, no era fácil luchar o discutirle al Liverpool el fichaje de una de sus estrellas como Luis Díaz. En cambio, parece más asequible la llegada de este joven inglés, que viene a cubrir una plaza que hace muchos años no teníamos en nuestra plantilla.
Marcus Rashford parece elegido por el entrenador, lo cual le da cierta garantía aunque también un riesgo en cuanto a su adaptación y rendimiento. Se puede decir que ha sido la solución del último momento del Barça pero bienvenida sea para dar más alternativas en el ataque. Esperemos que aporte al conjunto de la plantilla culé el esfuerzo físico y técnico que busca Flick para cerrar una plantilla de muchas posibilidades en esta exigente nueva campaña. Mientras otros conjuntos aún se encuentran de vacaciones, el Barça se va a hacer la pretemporada a Asia a partir del próximo jueves a disputar tres amistosos entre Japón y Corea del Sur. Espero que todo vaya bien y que vuelvan sanos y en gran forma física.
Ahora bien, la semana pasada llegó un problema que no estaba previsto, el de Ter Stegen. Con su dichosa, larga, molesta y, casi parece no muy clara lesión, se ha situado en una situación complicada a los servicios técnicos. Un porterazo como él tiene que afrontar ahora un escenario complicado y muy difícil de dar salida beneficiosa para ambas partes. Esperemos que el sentido común de este excelente guardameta y también de nuestros dirigentes acaben encontrando una forma de salir airosamente de un futbolista que ha sido casi perfecto en su relación con el Barça desde que llegó con 22 primaveras hace 11 años. Será la hora de ver a Joan Garcia, la apuesta del club para rejuvenecer la plantilla en una posición clave. Los seguiremos a todos de cerca. El domingo llega el estreno en Japón.
Defendamos el fútbol catalán
Esta semana se ha dado el golpe en el Espanyol, que ha pasado del poder chino al estadounidense. Hacía años que en los periquitos había una dejadez sana pero poco agresiva para poner al segundo equipo de nuestra capital en liza nacional y europea. Era como ‘ya está todo bien y no lo merecemos’. Me da la impresión que el Espanyol tendrá una reacción profesional con este cambio. Y en este sentido, porque el fútbol catalán o los clubs en general de nuestra zona, han ido perdiendo poder y, si uno se fija, el Lleida, por ejemplo, llegó a estar en primera y ahora creo que desaparecido. El Sabadell luchaba en las primeras categorías y ahora ha conseguido rehabilitarse en Primera RFEF. El Nàstic lucha cada año para subir a Segunda A y no lo consigue por diversas y desgraciadas situaciones futbolísticas. Y así podríamos ir por todo el panorama actual. Se salva el Girona, porque está asociado a una multinacional árabe y otros accionistas del país con el Manchester City detrás, que es el que puede ayudar proporcionando jugadores que marquen la diferencia.
Todo esto, pensaba ayer, mientras veía cómo las magníficas instalaciones de Peralada acogían a un Espanyol que señaló buenas intenciones y que hay que esperar que las cumpla en el Campeonato que este año se inicia en una fecha extraña como es el 15 de agosto.