Son dos números livianos, pero la sensación es que la camiseta que lleva el dorsal con el 10 pesa más. Todo viene de Pelé y una casualidad. La Confederación Brasileña entregó el listado de los jugadores para el Mundial de 1958 sin número y la FIFA los puso por orden. Pelé era el décimo de la lista y le pusieron el 10. Ahí nació una camiseta icónica, repleta de magia y de peso histórico. La llevó Maradona, Ronaldinho, Messi y, en ocasiones, Neymar. Nació por una coincidencia y acabó siendo el número más selectivo del fútbol. Es un honor y una responsabilidad. Y hay quien lo ha vivido de una u otra forma o de las dos.
Conceder en su día el 10 a Ansu Fati fue una decisión ilusionante. Hay quien hubiera apostado por retirar el 10 después de que lo llevara Messi en el Barça, pero en un club como el blaugrana no puede desaparecer un número tan mítico. Ansu lo acogió con respeto y sin dudas. Como un homenaje. Al final, tan pronto, es posible que pesara demasiado, pero Ansu no se vio especialmente presionado y su carrera no tuvo tanto que ver con el número de la camiseta como con una lesión, su recuperación y el efecto psicológico de volver a jugar y el miedo de volver a lesionarse. La ilusión que generó sirvió para amortiguar el dolor del adiós del crack argentino. Ahora Ansu puede partir al Mónaco y el 10 quedará libre. Resulta irresistible que esa camiseta no vaya a la espalda de Lamine.
Es un honor y una responsabilidad. Lamine no ha querido ni oír hablar de esa posibilidad mientras Ansu ha estado en el primer equipo. Por su relación estrecha, por su admiración compartida, por su amistad. Ahora, sin embargo, llega la hora del traspaso de poderes. El 10 del Barça, lo normal, es que esté en el campo. Que se lo ponga Lamine generará las dudas a quienes creen que se está yendo demasiado rápido con un chaval apenas mayor de edad, con una carrera muy larga de futuro y un presente muy corto de excesivas prisas. Pero da la sensación de que es inexorable. El 10 es suyo. Ni en ese vestuario, ni en la grada ni en el palco nadie lo pondrá en duda. Es un número que generará consenso en esa espalda.