Trump no puede con Gaza. Y ahora se ha sublevado Erdogan. Para el socio del Barça, que el equipo vaya bien y pueda ser líder es lo máximo a lo que aspira. Sin embargo, hay situaciones en que disfrutando de este momento que puede durar mucho tiempo, hay situaciones que no son aceptables. El otro día se presentó en el cine Texas un reportaje que yo no tengo que tomar por verídico pero que denuncia unas prácticas de los actuales dirigentes del Barça cuando tomaron el Reus que no se pueden aceptar de ninguna forma. Yo no sé cómo acabará el asunto y deseo por el aprecio que les tengo que sea lo más leve posible en los tribunales. Pero el hecho de enviar al Barça el personal que no tiene trabajo en el Reus, de tomar a nuestro club como la solución de otro sin hacerlo de forma clara y oficial, me parece que no es lo que el socio del Barça pretende ni se merece. Los directivos actuales que estuvieron en el ‘affaire Reus’ deberían dar una explicación porque el Barça no debe ser el basurero de ninguna entidad del mundo.
Por otro lado, ahora converge que en Turquía las fuerzas están levantadas porque el alcalde de la capital está detenido, a la vez que el socio del Barça no empieza a entender estas tardanzas en cuanto a la posible finalización de obras y utilización del Camp Nou. Es un tema que Laporta tiene que afrontar directamente porque es mucho lo que se juega. Él y su gente fueron los que tomaron la decisión de contratar una empresa de ese país dejando de lado a otras, ya sea de nuestro país como de otros importantes grupos, y esta responsabilidad nuestro presidente también debe asumirla. No dudo que todo esté claro y sea un negocio sano, pero un club que paga más de 40 millones por la comisión de la renovación de un contrato ya existente (Nike) puede hacer dudar de otros movimientos económicos y no estamos en disposición de dar nada sino de ahorrar. Y algún día quizás sepamos a qué se deben estos desplazamientos a países asiáticos sin ninguna explicación.
Buen espectáculo en el Uruguay-Argentina
El otro día, de madrugada, porque esto del fútbol funciona así, vi el partido que jugaron las selecciones de Uruguay y Argentina. Fue en el estadio del Centenario de Montevideo que conozco muy bien desde hace muchos años pero que ahora lo han renovado profundamente. Fútbol intenso, faltaban figuras de un equipo y del otro porque el cuerpo humano no da para más, pero era espectacular el público, el ambiente y el ritmo del jugo que pude ver. Scaloni, serio de pie en una parte del campo; Bielsa, sentado en una nevera sobre la línea de juego sin inmutarse. Para decidirlo todo, gran gol de Argentina de un jugador excelente como es Thiago Almada. Los dos equipos dieron una buena imagen y depararon un gran espectáculo, aunque un poco tardío.