Angustias
Siempre hay motivo para pasar angustias en Can Barça. La de esta semana es si se podrá inscribir a Dani Olmo y Pau Víctor antes del 31 de diciembre. No son angustias nuevas porque ya llevamos varios años sufriendo para ver si se podrá, o no, inscribir a este o aquel jugador. Y mientras tanto una celebración en el Liceu con más sombras que luces y un excesivo protagonismo de las más altas instancias, y la incógnita de cuándo se podrá ir al Camp Nou en forma de interrogante que cada día crece un poco más.
Pero tal y como decían en su momento Koeman y después Xavi, es lo que hay y yo diría, es lo que hay y lo que sabemos, porque lo que no sabemos, también está.
El partido de ayer ante el Betis fue también un partido de angustias. Un partido que en el descanso se gana y que nada más empezar la segunda parte el Betis se nos come con patatas. Recuperamos un punto de esperanza con el gol de Ferran, pero el Betis que no perdió la intensidad en ningún momento, no perdona, y el Barça no acaba de reaccionar. Esta temporada ha habido varios partidos en los que el Barça no ha tenido problemas para mantener el control una vez se había adelantado en el marcador, pero últimamente ha habido unos cuantos en los que se sufre cierto relajamiento, una extraña desconexión y los partidos se complican de forma extraordinaria. Cuesta reaccionar, cuesta mantener la posesión de la pelota. Cuesta todo. Y suerte de Lamine y de Iñaki Peña, que mantuvieron el tipo en todo momento. Del punto conseguido podemos darle medio a Iñaki Peña y medio a Lamine Yamal. La segunda parte del Villamarín también forma parte de la colección de angustias culés.
