La grave lesión de Ter Stegen ha sido un golpe muy duro para el Barça de Flick. Otro más en este inicio de temporada. El alemán tiene ahora un largo camino para recuperarse y el club ha decidido fichar a un sustituto para afrontar con más tranquilidad todo lo que queda, que podrían llegar a ser unos 50 partidos. Se confía en Iñaki Peña y en los porteros jóvenes que suben de La Masia, pero en una posición tan delicada como la de la portería se requiere un perfil con un poco más de experiencia. Es como la posición de delantero centro. Los grandes equipos precisan de un jugador ‘top’ mundial al que se le caigan los goles. Sin ir más lejos, recuerdo alguna Champions ganada por el Real Madrid gracias a las actuaciones increíbles de Courtois y a los goles de Benzema.
El elegido por el Barça es el polaco Wojciech Szczesny, de 34 años. Era la mejor de las opciones que estaban sin equipo. De hecho, hace tan solo un mes anunció que se retiraba del fútbol después de haber disputado más de 500 partidos entre Arsenal, Roma y Juventus. Pero la llamada del Barça le ha hecho cambiar de opinión y ha decidido volver a ponerse los guantes para vivir esta oportunidad única. Seguro que Szczesny llegará con la ilusión de ser titular, pero tendrá que ganárselo.
No me gustaría que jugara por decreto o por tener mejor currículum internacional que Iñaki Peña. El alicantino lleva 11 años en el club (desde infantiles) y tiene más interiorizado el rol diferencial que requiere ser portero del Barça. Peña tiene mejor juego con los pies y también ha demostrado que para. No se le puede juzgar por los partidos del año pasado porque aquel Barça no es el actual.
Igual que Raphinha o Íñigo Martínez parecen otros jugadores, habrá que ver cómo está Peña con el juego actual y si también puede brillar en la portería. Era necesario traer a alguien contrastado para suplir a Ter Stegen. Su experiencia será bienvenida y necesaria, pero también su meritocracia.