Que no cunda el pánico

La decepcionante presentación del Barça de Hansi Flick en el Gamper no debiera tener otras conclusiones que las de un mal día… de no producirse, como los terremotos, una réplica el sábado en Mestalla, en la primera jornada de Liga.

Todo lo bueno que vimos en los tres encuentros de la gira por Estados Unidos, no apareció ni por error en un Montjuïc con muy buena asistencia de un público ilusionado, que fue diluyéndose en la resignación por el flojo rendimiento de un equipo. Del calor que reportaron los encuentros ante City, Real y Milan se pasó al frío de una prestación desconcertante ante el Mónaco, sin velocidad, sin verticalidad y con un juego inoperante que culminó con un único disparo entre los tres palos.

Primera conclusión ante la cita de Valencia: hay que responsabilizar a los veteranos. Será una temeridad apostar por la inexperiencia cuando hay más que tres puntos en juego, puesto que también lo están factores psicológicos, como iniciar bien la temporada oficial y la credibilidad del equipo, comenzado por la del técnico.

Otra conclusión es que, aparte de haber encajado más de dos goles por partido, el 4-2-3-1 (que ha de relevar al periclitado 4-3-3) tiene mucho que mejorar y en ello influirá también la actitud del conjunto, aunque siga con un agujero negro, como es la falta de un Busquets. La inversión realizada por Olmo, de cuya calidad nadie duda, debió hacerse por un director de juego. En la plantilla ya hay otros 'Olmos', como Gavi, Fermín y Pedri. Pero para tapar ese agujero negro solo está Bernal, de 17 años. De todas formas, que no cunda el pánico, que peor que ante el Mónaco no se puede jugar. ¿O sí?

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