El Barça se queda sin desequilibrio en el uno contra uno

FC BARCELONA

Dembélé y Abde tenían esta virtud, de regatear e irse por velocidad pero ya no están

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Joao Félix, durante el Shakhtar Donetsk-Barça de la Champions League 2023-24

FILIP SINGER / EFE

En 100 minutos de fútbol en Hamburgo, ningún jugador del Barça cambió de ritmo en todo el partido. Rectifico: en una ocasión, en el primer tiempo, Gündogan aceleró su marcha con el balón en los pies y rompió líneas en una jugada que acabó en nada porque pararon su excursión con una falta. Fue el único momento en que un jugador del Barça se atrevió a salirse del guion y aceleró una acción. Es desesperante que los de Xavi, ante defensas cerradas, lo tengan que fiar todo al tocar y tocar, al pase corto, y a los estériles centros laterales, porque ni tan siquiera los extremos se van de nadie. Ni en carrera, ni de parado. 

Sin Dembélé ni Abde, que tenían esta virtud, de regatear e irse por velocidad, el Barça de Xavi ha perdido prácticamente todo su desequilibrio en el uno contra uno. El espeso Raphinha, siempre con el recorte para dentro a pierna cambiada o con el pasecito de seguridad para atrás. Lamine Yamal bastante hace con intentarlo ante defensas que ya no son de categoría juvenil. Un gran regate seco, pero todavía le falta potencia en las piernas. Ferran ha ido perdiendo esa capacidad de desborde por el extremo que le veíamos en el Valencia. Joao Félix, no la ha tenido nunca. Una técnica exquisita pero, casi siempre, ejecutada a cámara lenta. Balde, cuando arranca desde atrás, no hay forma que genere peligro. Cuando recibe quieto, menos aún. 

Y, así, el fútbol del Barça pierde una opción básica: el desborde. Los grandes equipos tienen desequilibrio en los extremos: Mbappé, Vinicius, Foden, Doku, Saka, Sané, Coman… Y aquí, cruzando los dedos, para que un chaval de 16 años nos levante del asiento.

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