Sólo van cuatro jornadas de Liga y ya hay un revuelo en las redes sociales donde un sector que pasa por ser aficionado, simpatizante o socio del Barça ha comenzado a dudar de la capacidad de Xavi Hernández para dirigir al grupo de jugadores que Joan Laporta y Jorge Mendes han podido contratar, con la aspiración de hacer más competitivo el equipo. Ayer era tendencia el hashtag #XaviOut. Increíble pero cierto.
Cuatro jornadas, tres partidos ganados y un empate, a dos puntos del Madrid, e igualado en el segundo lugar con el Girona. Digo yo, que no es para tanto. Xavi tiene ahora una plantilla correcta, que se ha podido reforzar con futbolistas que han dado el paso de jugar en el Barça porque aseguran que ese era su gran sueño, otros porque ya no eran imprescindibles en su club, y con las palancas, el aval del presidente y la venta de algunas propiedades solo se ha podido comprar un futbolista.
El reto es competir en Europa, pero hay que ser conscientes que este equipo tendrá que jugar fuera de su catedral y con la mitad del público que siempre ha tenido. O sea, que un poquito de calma. Esto apenas ha comenzado. Si algo necesita este equipo y especialmente su entrenador es confianza. Los impacientes tendrían que hacer caso a las palabras de Pep Guardiola que sostiene que para que un entrenador triunfe tiene que existir una organización de primer nivel que haga saber al periodista y a los jugadores que confía plenamente en el técnico. También añadió el técnico del Manchester City que para triunfar es imprescindible tener grandes jugadores. Hoy, el Barça tiene buenos futbolistas. No grandes.