
La mala suerte del Barça con Dembélé
Desde que se hizo pública la posible marcha de Ousmane Dembélé son muchas las críticas que ha recibido el jugador francés. Algunas de ellas escritas con rabia y tan inaceptables como inmerecidas. Me refiero a las que se centran especialmente en sus lesiones. Y digo que están fuera de contexto porque estoy convencido que no hay futbolista ni deportista que busque a propósito una lesión. Qué más hubiera deseado Dembélé que ser la auténtica estrella de este Barça, qué más habría ansiado que tener hoy una cotización más elevada que la que tiene, y silenciar todas esas bocas que hoy vuelven a restregar que fuera preferido a Mbappé. Y me pregunto:
¿Qué ha hecho Mbappé? para ser considerado mejor que Dembélé. Solo ha ganado la Liga francesa, la más débil de todos las europeas. ¿Y si es tan malo Dembélé como es que ahora lo quiere el PSG de Luis Enrique?
Llevan mucha razón, en cambio, las críticas que juzgan al futbolista por no haber tenido en cuenta el apoyo y la confianza que depositó Xavi Hernández en él. El entrenador ha sido la persona que más lo ha defendido y la que más ha creído en sus calidades. Y con él, Dembélé no ha tenido hasta el momento una palabra de agradecimiento. ¿Y por qué Xavi lo defendió y depositó su confianza en él? Porque se dio cuenta que jugador como el francés no hay en la plantilla.
Futbolista desequilibrante como él no existe. Xavi valoró ese extremo y lo quiso por convencimiento y necesidad. Tuvo mala suerte el Barça con Dembélé. Lo peor es que puede que ahora que el Barça lo ha puesto fuerte, aparezca el mejor Dembélé.