El 4-4-2

Llegó el primer título y aunque sea menor, significa el fin de una larga sequía y el principio de un nuevo modelo. Aquel que habla de dominar desde el centro del campo, controlando los tiempos del partido, con laterales que lo son y defienden atrás (Balde), centrales que cierran (Araujo) y mediocentros (De Jong) que hacen de escoba y distribuyen. Delante, un driblador y un especialista del gol. La obligación de jugar con un 4-3-3, con extremos abiertos y la media debilitada, puede valer contra equipos menores, pero en partidos de exigencia, el 4-4-2 aporta equilibrio.

No sé por qué le llaman 4-2-3-1, si es un 4-4-2 pero no importa. Lo trascendente es que un interior como Gavi, pueda aparecer por sorpresa en zonas donde no se le espera. Ahí, ‘Lewy’ es un maestro en arrastrar defensas y Dembelé en tener pendientes a jugadores que descuidan la otra banda.

Me parece bien la marcha de Memphis, que aportaba poco, pero me preocupa pasar las próximas jornadas con el decreciente y a veces inexplicable, Ferran Torres. Esperemos que Raphinha vaya mejorando como demostró en la Copa. En cuanto a la media, iría pensando ya en el recambio de Busquets y me olvidaría de su renovación. Kessie tampoco parece ser la mejor opción. Podría recuperarse a Nico o sondear el mercado porque la futura pareja de De Jong va a ser importante. De momento, disfrutemos de un dulce presente en el que el Madrid hiberna, esperando su consabido renacer primaveral. Hay que consolidar un modelo que empieza a funcionar, sin cometer despistes en la Liga para avanzar con paso firme.

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