Andreas Christensen llega al Barça tras una última temporada en el Chelsea donde ha jugado poco. Tuchel le ha dado la mitad de minutos que a los centrales titulares Rüdiger y Thiago Silva. En la Premier, apenas jugó 19 partidos. Uno puede pensar que con Thomas Tuchel no se entendieron… pero ni con Conte (que fue quién contó más con él), ni con Sarri (que es para quién contó menos), ni con Lampard jugó mucho más. Cuatro temporadas consecutivas siendo un jugador de 30 partidos por curso demuestra que no está en el grupo de los elegidos. Pero demuestra, también, que es un buen tercer central que entra en las necesarias rotaciones de un grupo. Ayer cuando le preguntaron por sus presuntos dolores estomacales antes de los partidos importantes se ciñó a responder que él está sano y que está orgulloso de sus últimos cuatro años en el Chelsea.
Cuando le preguntaron por qué tal con Mourinho como entrenador, el danés respondió que apenas jugó con él porque era muy joven. Cierto, entonces Christensen tenía 18 años y apenas jugó tres partidos que le sirvieron para debutar oficialmente con el Chelsea antes de marchar cedido dos temporadas al Borussia Mönchengladbach. Llega al Barça con 26 y avalado por Azpilicueta y Marcos Alonso, que han contado al staff del Barça que tiene muchas cosas de Piqué. De momento, tendrá que competir con él por un puesto, y con Araujo, Eric y quién sabe si con Koundé. Todos, por cierto, centrales diestros. Ningún zurdo. Bueno sí, Christensen es justo al revés que Messi: escribe con la izquierda pero chuta con la derecha.


