Al socio del FC Barcelona ha dado otra lección. Votó que sí a la venta de parte de los derechos televisivos y a la venta de casi la mitad del BLM a cambio de unos hipotéticos 600 millones a ingresar inmediatamente que pueden sacar al club del atolladero económico. A nadie le gusta vender patrimonio pero, por el bien del Barça, lo que sea, cuando sea y como sea. Joan Laporta ha pensado en esta opción, Eduard Romeu ha contado muy bien la solución y el compromisario ha dicho adelante.
En cambio, hay un montón de jugadores que ni para adelante ni para atrás ni para ningún lado. Si por ellos fuera, seguiríamos en parálisis permanente. Ellos piensan primero en ellos, luego en su contrato y, al final, miran por el escudo que besan cuando marcan un gol. El Barça les firmó un oneroso contrato y, aunque aquí no jueguen y el entrenador les haya dicho que no va a contar con ellos, ellos quieren cumplir lo firmado hasta el último día o irse cobrando lo que les corresponde. Es, por su parte, tan profesional como egoísta.
La carrera es corta y tratan de aprovecharlo. Nada nuevo en el mundo del fútbol, aunque a muchos románticos nos sorprenda que haya deportistas que prefieren cobrar mucho y jugar poco, antes que cobrar menos y jugar siempre. Con dos excepciones. Coutinho aceptó irse al Aston Villa, cobrando mucho menos y terminar su relación con el Barça. Mingueza es la segunda excepción, que no sólo le admitió a Xavi que se iría si aquí no tenía minutos sino que, al mismo tiempo, le reconoció no haber estado a la altura de lo que requería el equipo. El resto, como siempre. Umtiti y Riqui Puig, a pesar de tener el mismo agente de representación que Xavi Hernández, a pesar de saber por boca del entrenador que aquí no van a jugar, y a pesar de que el club hace tres veranos que les invita a irse, siguen aquí, cuando sólo faltan 11 días para empezar la pretemporada. Y Braithwaite, que tampoco cuenta para Xavi, también ha dicho que de aquí no se mueve. El último en anunciar que se queda es el portero Neto, otro qué tal. Y así, de esas 10 bajas que tenía previstas el área de fútbol, todavía no se ha ido nadie. Ni Memphis, ni tan siquiera Lenglet, que tienen mucho cartel lejos del Camp Nou. Y sin salidas no hay entradas, porque no hay dorsales, no hay dinero para todos y no le alcanza a Mateu Alemany para cuadrar el ‘fair-play’ financiero de la Liga. Los futbolistas viven muy bien, a costa del Barça. Ganan mucho a pesar de que venzan poco. Y en Barcelona se vive muy bien.
La junta suda, el socio se sacrifica, el culé sufre y sólo ellos -los intocables- mantienen siempre todos sus privilegios. Quedan 11 días para el primer entreno. Xavi no debe salir al campo, el 4 de julio, y encontrarse con las mismas caras que tenía en el campo y en el banquillo ante el Villarreal.
ME HA GUSTADO
El compromiso de Lewandowski
El polaco lo tiene claro. Quiere jugar en el Barça. Erre que erre. Le da igual que le presionen del PSG para terminar su carrera junto a Messi y Mbappé. Le importa poco que el Bayern le demuestre todo el cariño -y algo más- yendo a Mallorca a negociar con él para hacerle una oferta más allá del contrato que expira en junio de 2023. Le intentan seducir con una oferta irrechazable. Pero la rechaza. Robert Lewandowski da por terminada su etapa en Baviera y, agradeciéndole al club y a la afición todo lo que ha podido ganar individual y colectivamente en Múnich, su determinación es absoluta. Seguro que sacó grandes expectativas de la conversación con Xavi. Quizá el entrenador estuvo más convincente con el Bota de Oro polaco que en esa reunión con Haaland, donde el noruego acudió con las cartas marcadas. Haaland sabía ya por entonces que escogería el dinero árabe, las palabras de Guardiola y las ambiciones del City campeón. No es sorprendente. Lo que sí puede ser más raro es que todo un ganador como Lewandowski quiera convertirse en el referente atacante de un equipo que él mismo enterró en Lisboa... y todavía no ha vuelto, a pesar de algunos brotes verdes.
NO ME HA GUSTADO
Esa foto de Saras con Satoransky...
Una semana después de la decepción del Barça en la Final Four en Belgrado, eliminados por el Madrid en semifinales (83-86), Jasikevicius se fue a cenar a Can Fusté con Tomas Satoransky, el base checo de los Wizards que llama a la puerta para volver al Barça. Ojalá tome el camino de regreso, pero la publicidad de la reunión le hizo un flaco favor al grupo. La foto de la cena en ese restaurante a 500 metros del Palau, colgada en las redes sociales, no sentó bien en el vestuario. Se empezaba entonces el playoff por la Liga, se ganaba el primer encuentro al Gran Canaria, y parecía que el entrenador ya tenía la cabeza puesta en un cambio radical en la dirección del equipo. Un ataque en la línea de flotación de tres bases que se vieron cuestionados.
Ahora sabemos, gracias a José Ignacio Huguet, que Calathes quiere irse del Barça, hemos visto como Laprovittola ha terminado más fallón de lo habitual y que Jokubaitis apenas ha pasado a contar para Saras. Sólo cuando todo iba rematadamente mal, el lituano ponía a su compatriota en la pista. La Liga ACB no se ha perdido por esa cena, la temporada no ha sido un fracaso como bien reconoce Mirotic por el encuentro entre Saras y Satoransky, pero no es un detalle banal. Denota una falta de mano izquierda sorprendente por parte del ‘coach’. Y a todo ello, el responsable Juan Carlos Navarro, no ha dicho ni pío. Alucinante.
Satoransky y Saras se fotografiaron juntos en un restaurante barcelonés el 25 de mayo
MALA LECHE
1. En la última Asamblea, el Barça pidió permiso para vender dos “palancas” para poder fichar. Pero sin palancas, en este curso se ficharon hasta 10 jugadores. La cuestión, como siempre, es acertar.
2. En enero de 2019, el Barça de Bartomeu y Valverde buscaban un ‘9’, suplente de Suárez. La primera opción era Stuani. Costaba 15 millones. Llegó Braithwaite por 19. ¿Qué hubiera pasado de fichar al uruguayo?
3. La ACB ha servido imágenes del árbitro Hierrezuelo, microfonado para el cuarto partido. Lástima que no enseñen lo que tuvo que escuchar el árbitro Pérez Pizarro de Yabusele, intimidándole en la pista y acosándole hasta el vestuario al final del segundo partido. No es excusa, pero Yabusele no debió jugar el tercer encuentro, sancionado.
4. Neymar jr. ha estado en Las Vegas disputando el Mundial de póker. Ha quedado en el lugar 60 de la clasificación. Para las cartas tampoco le alcanza. Pero qué bien que se lo pasa. Al menos en Las Vegas no le silban como en el Parque de los Príncipes.