No fue fácil para el Barça dejar atrás el peor bache de la historia como local en el Camp Nou frente al Mallorca. En un estadio de nuevo semivacío, poniendo de manifiesto la desafección del aficionado con el equipo. No será fácil motivar a la parroquia en los cuatro partidos que le quedan al Barça, con el único aliciente de aferrarse al segundo puesto, mejorar las sensaciones y planificar el próximo curso.
Últimamente en Barcelona nos hemos acostumbrado a comprar ilusión como aquel que adquiere, a precio de ganga, un Porsche reluciente en una página de dudosa reputación. Olvidándonos de la realidad a base de ingentes cantidades de fe. El ‘efecto Xavi’ y el partido en el Bernabéu fueron un espejismo que tapó temporalmente la realidad. Pero los milagros en el fútbol no existen, como que el Porsche ‘ganga’ seguramente gripará en la primera subida.
Koeman tiene razón y sabe que, para Xavi, puede llegar a ser tan difícil como para él si el club no le protege. Y esa debería ser la exigencia: que el club proteja al entrenador, aunque no fuera su primera apuesta y aunque eso no garantiza nada, Para milagros, a Lourdes. Uno de los lastres esta temporada ha venido de la mano de las lesiones. Xavi metió mano con más trabajo físico y recuperó la figura del doctor Pruna. Ya es mala suerte que, incluso el facultativo, se haya lesionado en este fatídico tramo de temporada. La sensación es que, a este Barça, nada le será fácil aunque, en algún momento, tal y como aseveró Piqué parecía que habían vuelto. De momento, el que ha vuelto es Ansu Fati, y eso no es poca cosa. Para volver al Luz de Gas, falta tiempo, paciencia y suerte.